UNO DE LOS CHICOS QUE ACUSÓ AL CURA GRASSI DICE QUE LO QUISIERON MATAR
La pesadilla para uno de los chicos que denunció por abuso deshonesto al cura Julio César Grassi no se termina. El muchacho conocido como Gabriel, que ya había sido amenazado a mediados de octubre, fue atacado anoche en su casa y, según cuenta, salvó su vida de milagro.
La denuncia que recibió hoy la Fiscalía General de Morón asegura que el ataque a Gabriel ocurrió el último viernes por la noche en su casa. Tres hombres forzaron la puerta y la cerradura y, tras reducir al joven, lo golpearon en la cabeza y le cortaron la mano derecha con una púa. Además, a punta de sus pistolas 9 mm., lo instaron a firmar una serie de documentos que no pudo leer.
Según la denuncia, los delincuentes escaparon al oír la llegada de la Policía, pero antes de irse le arrojaron una bala de grueso calibre y le advirtieron a Gabriel que lo atacarán con esas balas “la próxima vez”.
“Agotados sin éxito todos los recursos jurídicos y ante la contundente comprobación en todas las instancias judiciales de los hechos que se le endilgan, la estrategia de defensa de Grassi parecería ahora, sin sutilezas, consistir en la eliminación física de sus víctimas”, dijo a la agencia DyN el abogado Juan Pablo Gallego, que representa legalmente a Gabriel y al otro denunciante, conocido como Ezequiel.
Mientras tanto, Enrique Stola, terapeuta de Gabriel y quien en agosto último también sufrió ataques en su vivienda, fue aún más directo: “Responsabilizo a Julio César Grassi por la vida de Gabriel y por cualquier nuevo hecho en perjuicio de su integridad psicofísica”.
Esta no es la primera vez que Gabriel es amenazado. A mediados de octubre, en Luján, lo habían cercado dos hombres, uno de ellos armado, que le advirtieron que no iba a llegar vivo al juicio oral. Además, le dijeron que era “conveniente” que firmara una retractación de su denuncia porque -si no- iba a ser un “desaparecido”.
Este contenido no está abierto a comentarios

