UNO DE LOS SIETE SOSPECHOSOS HABRÍA ADMITIDO QUE LE TIRÓ LA PIEDRA A ARIEL MALVINO
Los hermanos Lautaro y Eduardo Braun Billinghurst, dos de los siete correntinos sospechosos de la muerte de Ariel Malvino en Ferrugem, empezaron a dar una versión de los hechos que se contradice con el relato de testigos de la tragedia ante la Justicia brasileña. Ambos le contaron a un allegado que sólo uno de ellos, Eduardo, y su íntimo amigo Horacio Pozo habían participado de la pelea. En esa charla, además, el menor de los Braun Billinghurst incluso habría reconocido que le había tirado una piedra en el pecho a Malvino. ¿Será una nueva estrategia de la defensa?
Lautaro y el resto de sus amigos, siempre según el relato de los hermanos, estaban en el momento de la pelea con unas chicas en otro sitio de Ferrugem. Una versión muy parecida a ésta dio ayer a una radio local el padre de uno de los siete jóvenes implicados.
El padre —no fue identificado por la emisora Cadena Sudamericana— contó que cuatro de los jóvenes estaban en una posada “pasando la noche con chicas del lugar sin enterarse de la riña”.
Aún estaban en las habitaciones de la posada —siempre según el relato de ese padre— cuando una amiga les fue a avisar que se había producido una gran pelea y que un chico había quedado inconsciente. “Lautaro Braun, Francisco Méndez, Germán Braillard y Gonzalo Marasco se vistieron rápidamente y fueron al lugar. Cuando llegaron ya estaba la policía”, le dijo ese padre a la radio.
El padre, además, aseguró que cuando los cuatro llegaron “el joven de Buenos Aires se encontraba tirado sobre la vereda y la ambulancia todavía no había llegado”. Sus amigos Eduardo Braun Billinghurst, Horacio Pozo y Andrés Gallino tampoco estaban a la vista. Esta parte coincide con la versión que Eduardo Braun Billinghurst les dio a sus íntimos.
“Tuvimos que rajar porque si no también terminábamos muertos. Nos escondimos en una casa hasta las 9 de la mañana. Recién ahí pudimos salir y fuimos a encontrarnos con el resto de los chicos”. Esa misma mañana los siete amigos hicieron un pacto de silencio: no le contarían nada ni a sus padres. Terminaron rompiendo el juramento a causa de la enorme repercusión que tuvo el crimen.
Ayer publicó Clarín, en exclusiva, el viaje y los últimos momentos de Ariel en el relato de los dos amigos que viajaron con él.
El médico Germán Braillard Poccard reconoció, por ejemplo, que su hijo le había informado casi al pasar de la tragedia. Desde Ferrugem, Germán Braillard Poccard (h) se fue hacia la playa brasileña donde veraneaban sus padres. “Al volver con nosotros nos contó que había habido una gran riña y no le dimos importancia al asunto porque son cosas que ocurren con cierta frecuencia”. Braillard Poccard agregó: “Nos enteramos del desenlace que había tenido esa riña cuando fuimos a un cibercafé y vimos la noticia en los diarios argentinos en Internet”.
La versión de los hermanos Braun Billinghurst y la que dio el padre de uno de los siete jóvenes contradice el testimonio de algunas personas que presenciaron la muerte de Ariel Malvino.
Un testigo, por ejemplo, aseguró haber visto a un muchacho gritando “¿dónde está Eduardo?”, segundos después de que Ariel cayera al piso. ¿Era Lautaro buscando a su hermano menor? Si esto es así, significaría que Lautaro también estuvo en la pelea.
Clarín intentó ayer entrevistar a los hermanos Braun Billinghurst o a sus padres, pero a cada intento una empleada doméstica contestó monocorde que no había nadie de la familia. A través de la puerta vidriada del garaje se veían los autos de los padres. Aunque algunos aquí en Corrientes apuestan que los dos varones se refugiaron en un campo familiar, otros arriesgan que estarían ocultos en su lujosa casa. La única que ayer se mostró fue la hermana de Lautaro y Eduardo, Julieta. Lloraba, escondida detrás de unos enormes y envolventes anteojos negros.
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