”UNO ESPERA QUE GENTE COMO MANZANO SE VAYA DEL PAÍS”
El menemismo borró uno de los pocos artículos que protegían a la ciudadanía y que impedía la concentración de medios. Desde los años noventa en adelante, tres grandes grupos monopolizan la difusión de la información a nivel nacional y regional. Entre ellos el Grupo Uno, cuyo principal espada es el ex Ministro del Interior, José Luis Manzano y cuyo rostro visible en estos arrabales del mundo son LT 8 y el diario La Capital. El actual interventor del Comité Federal de Radiodifusión, el intelectual y pensador político identificado en la izquierda peronista, Julio Bárbaro dice, en esta entrevista exclusiva, que piensa nacionalizar los medios, pelear contra la concentración, apoyar los pequeños emprendimientos comunicacionales y que gente como Manzano se vayan de la Argentina. Una afirmación que vuelve a poner sobre el escenario político la concentración informativa en pocas manos que se sufre en gran parte de la provincia de Santa Fe.
LAS IDEAS DE JULIO BÁRBARO
-¿Qué tipo de cosas hace un pensador de la izquierda nacional como usted dentro del COMFER?.
-Ayudar para que los intelectuales y el poder político, en este momento de esperanza, se junten. Desde el COMFER primero lo importante es impedir que esta concentración de medios continúe, detenerla y revertirla. Antes los liberales nos decían que el gran riesgo era el monopolio del estado, ahora sabemos que el gran riesgo en serio es el monopolio del mercado. Entonces el mercado creó los medios para generar el pensamiento único, ese aburrido e imbécil pensamiento que decía que el inversor extranjero era el salvador de la patria y que vender el patrimonio de los argentinos era la salida para el ingreso al primer mundo. Esto es una atrocidad. Primero detener la concentración, revertir lo más que se pueda, lograr que las regiones tengan sus propios medios, su propia televisión, su propia radio, que a todo el país no lleguen los cuatro canales de Capital Federal sino que haya radios y canales que expresen zonas y regiones, toda esta riqueza cultural que la Argentina tiene. Que todo esto que llamamos trucho que son tantas radios con ganas y con fuerzas de grupos comunitarios se integren casi gratuitamente al sistema, que le den la legalidad que merecen por el esfuerzo que hacen con estos elementos. Y si logramos una nueva ley de radiodifusión -ya estuve dos veces en el parlamento- dar el gran paso. Es una pelea, hay muchos intereses, estamos viviendo un buen momento, pero nada se nos hace fácil.
-Está claro que nada será gratuito. Hasta el propio presidente ha denunciado distintas presiones…
-Es que hay tanto argentino cipayo, tanto vendepatria, que dice pobre empresa privatizada…sufren por las empresas. Nunca por los pobres, por los desocupados, por los humildes. Les duele la empresa privada. Pobre español…con las fortunas que se llevaron durante años y con lo que siguen ganando hoy tendrían que estar bien pagos estos señores. Ahora este discurso imbécil se achicó, dejó de ser moda y sigue molestando.
-Aquí en Rosario la llegada del Grupo Uno impuso un modelo informativo basado en la noticia obediente. Se pide permiso para informar y lo que no está de acuerdo a los intereses de los amigos de Manzano no sale. ¿Qué se puede hacer ante esto?.
-Me negué a hablar con Manzano y no lo voy a hacer. Manzano fue un compañero hace treinta años y tomó un rumbo distinto. Creo que Manzano y Nosiglia le hicieron un daño brutal a la dirigencia política. Son como la expresión de aquellos que se dejaron seducir por el poder económico y renunciaron a su rumbo, a su misión, a su tarea. Yo no voy a hablar con el señor Manzano. Creo que estos que crecieron al calor del poder oficial hoy van a sufrir el frío de un poder distinto que al servicio de la gente genera. Y en esto soy tajante: aquellos que no merecen ser respetados, no lo serán. Esto implica que a estos señores no le vaya a ser fácil. Uno espera que gente como esta se vaya del país. No es un país que necesite soportar estos personajes. Y creo que los grupos que se hicieron en torno a ellos porque lograban los favores del poder, como usted sabe que el poder económico es muy oportunista, se va a sacar de encima algún lastre y puede ser que a esta gente se la saque de encima. En el ’73 yo era diputado y Manzano era un joven que prometía. En el ’83 entré de diputado de nuevo y ya Manzano estaba en la cosa exitista. Nos llevamos bien un año, un año y pico y luego nunca más. Volví a verlo alguna vez más cuando fui secretario de cultura que duré un año y dos meses y después ellos siguieron en otros rumbos que todos conocemos. Yo no voy a hablar con esa gente y vamos a tratar de que todo personaje que no demuestre lo bien habido de su capital y la transparencia de su historia y de su apellido no pueda tener un medio de difusión. Si no se cumple con la dispersión, porque los medios deben estar en muchas manos para que haya muchas opiniones y por eso vamos a ayudar a los medios chicos, medianos, vamos a pelear contra la concentración, buscar la nacionalización de los medios. Estoy llegando a un acuerdo con el grupo mexicano pero siendo claros y sólidos: no puede haber inversión mexicana en radio. Teniendo en cuenta que México es un país hermano.
-Es necesario creerle porque hasta publicar gacetillas en medios del Grupo Uno se ha convertido en una tarea muy difícil.
-Qué triste…A mi me pasó cuando me fui de la Secretaría de Cultura y escribía artículos, los mandaba y recién los empezaron a publicar cuando estuvo Duhalde y ahora con Kirchner. Pero creo que nos pasó a todos. Ahora tenemos el placer de ir por la calle y que la gente nos salude y que nos inviten a escribir. Pero llegó un momento en que éramos retrógrados, el pasado, lo nefasto, lo oscuro. Decir patria, decir nación, decir justicia social era casi marxismo decadente. Había que decir viva el mercado, viva la destrucción del estado, viva la miseria…Estas son ideas del gobierno y todos pensamos lo mismo.
LOS MEDIOS JUSTIFICAN LOS FINES
Los directivos que manejan los grandes medios de comunicación de la ciudad capital de Santa Fe y de Rosario bajaron tres órdenes claras: poco espacio para las protestas sociales, relativizar los hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001 que costaron la vida a ocho santafesinos, salvar la figura de Carlos Reutemann, impulsar la candidatura de Jorge Obeid a gobernador y la de Norberto Nicotra en la ciudad de Rosario.
De tal forma, cuesta diferenciar las estrategias políticas de las mediáticas, con el permanente ejercicio de la censura sobre los conflictos que llevan adelante los propios trabajadores de las empresas periodísticas y la deliberada denigración de adversarios políticos a cargo de ex periodistas hoy devenidos en propagandistas de los intereses de sus patrones.
Un pentágono de empresarios maneja la información con la que más de un millón y medio de personas fijarán su punto de vista en torno a las distintas caras de la realidad de la zona sur de la provincia de Santa Fe.
José Luis Manzano, Daniel Vila, Orlando Vignatti, Eduardo López y Alberto Gollán, conforman el quinteto que controlan los diarios “La Capital”, “El Ciudadano”; las radios de AM, LT 8, LT 3 y LT 2; las estaciones de frecuencia modulada FM Vida, Estación del Siglo y la repetidora de Antena 100; y Canal 3.
Una decena de empresas que, a su vez, reúne a más de medio millar de trabajadores, ente periodistas, técnicos, administrativos y personal de vigilancia. Cinco personas y sus intereses eligen qué cosas deben preocupar a más de un millón y medio de habitantes del Gran Rosario y alrededores.
Un problema de concentración económica, social, cultural y profundamente político que ni siquiera llega a plantearse ni en las asambleas barriales ni tampoco en las tradicionales agrupaciones partidarias.
EL FUTURO DE MANZANO
La doctora Alejandra Rodenas, jueza de instrucción de la segunda nominación de los tribunales provinciales de Rosario, decidió en marzo de 2001, citar por primera vez a declarar en forma indagatoria a Daniel Vila, su hermano Alfredo Vila Santander y José Luis Manzano.
Estos hombres, propietarios del Multimedios La Capital SA, junto a Orlando Vignatti, Tomás Gluck y Carlos María Lagos, ya cargaban con varias denuncias penales por lavado de dinero, radicadas en Mendoza.
Pero “a pesar de las denuncias penales y ante la inminencia del fallo arbitral, Vila y Manzano comenzaron a transferir los paquetes accionarios de las empresas agrupadas por el holding La Capital Multimedios. Por un precio pagadero en publicidad se transfirieron las acciones del diario El Ciudadano y el control del periódico La Capital a una sociedad recién constituida con un capital de 12 mil pesos llamada Business & Zares SA”, indicó el diario La Nación el martes 19 de marzo de 2001.
El paquete del diario La Capital fue transferido en 6,5 millones de pesos, cuando en el contrato entre partes había sido tasado en 32 millones de dólares. Medio millón de pesos era el valor en dinero y luego se propuso un aumento de capital por los 6 millones de pesos con bienes sobrevaluados.
Aquella nota del diario fundado por Bartolomé Mitre también expresaba que la jueza Rodenas sufrió “una campaña de intimidación que los jueces han venido sufriendo en el sur de Santa Fe, que amenaza con convertirse en un escándalo, por cuya razón hay varias denuncias ante la Suprema Corte de Santa Fe”.
Lagos, descendiente de los fundadores de La Capital del siglo XIX, denunció a Vila y Manzano por supuestas “administraciones fraudulentas reiteradas, estafas, balances falsos y asociación ilícita simple y calificada”.
La decisión de la Bolsa de Comercio
Jorge Mosset Iturraspe, juez árbitro del Tribunal Arbitral de la Bolsa de Comercio de Rosario, ordenó que el empresario Daniel Vila y José Luis Manzano sean removidos del directorio de La Capital Multimedios.
El fallo sostiene entre sus fundamentos que el “comportamiento societario irregular o ilegal -de Vila y Manzano- que se aparta del prescripto por las normas y merece ser sancionado como está previsto en el contrato de fideicomiso, con el apartamiento de sus funciones directivas”.
La decisión de Iturraspe hace extensiva la remoción de Vila y Manzano a la editorial del diario La Capital y ordena que la pérdida del control de la sociedad sea a favor de Stuka SA cuyo representante es Carlos María Lagos, ex dueño del diario.
El Tribunal de la Bolsa estableció que hubo un vaciamiento cercano a los 20 millones de dólares contra las dos firmas del grupo: Editorial Diario La Capital SA y su comercializadora séller SA, ambas en convocatoria de acreedores.
Las maniobras de vaciamiento fueron concretadas a través del desvío de fondos hacia el Grupo Uno; Uno Multimedios SA; Mendoza 21 SA y Multiuno SA, que recibieron 6 millones de dólares que La Capital había obtenido a través de un crédito otorgado por el Banco Nación.
También el Grupo Uno simuló cancelar la deuda otorgando en pago acciones minoritarias en una sociedad -Arlink SA- que es de Vila – Manzano, cuyo patrimonio neto es inferior a los 100 mil pesos.
Arlink no tiene facturación, por lo cual la firma carece de valor llave. Sin embargo las acciones dadas en pago fueron valuadas en 6 millones de pesos.
Hubo, además, una retención de alrededor de 10 millones de dólares correspondientes a publicidad del diario La Capital y séller a través de una sociedad llamada Uno Multimedios SA que percibía los montos adeudados a las empresas citadas en concepto de publicidad vendida en Buenos Aires. Se pretendió cancelar la deuda entregando bienes sobrevaluados y/o supuestos servicios, siempre autocontratados con sociedades presididas por Vila y/o Manzano.
Se señalan, al mismo tiempo, distracción de fondos del diario La Capital y séller para financiar otras sociedades controladas por el holding La Capital Multimedios SA, desviando el interés social de las sociedades perjudicadas.
También se otorgaron préstamos usurarios por parte de uno de los socios minoritarios de La Capital Multimedios SA a Seller SA, cobrándole un interés diario del 7 por ciento cuando por entonces las tasas eran de un 18 por ciento anual. El socio en cuestión, Tomás Gluck, fue denunciado por administración fraudulenta y usura.
Esta información no fue difundida por ninguno de los grandes medios de comunicación del sur provincial, con la excepción, en la ciudad capital, del vespertino El Litoral.
El mensuario El Eslabón sostiene que “el 19 de abril de 2000, el juzgado comercial número 20 dictó la apertura del concurso preventivo de Supercanal Holding SA, Supercanal SA, Mirror Holding SRL y sus subsidiarias. Entre los pasivos que resalta el síndico se encuentran 104 millones que corresponden a créditos contraídos con entidades financieras y los 300 millones de las obligaciones negociables emitidas en Nueva York. El patrimonio neto del grupo, estimado por el síndico del concurso, es de 226 millones de dólares a abril de 2000”.
El 30 de octubre de 2000 Editorial Diario La Capital también entró en convocatoria de acreedores. “Unos meses después, su subsidiaria Seller SA corrió la misma suerte y sumó la empresa número 26 del grupo que convoca a sus acreedores”, destacaron los cronistas de El Eslabón.
Por último señalaron una respuesta que dio Daniel Vila cuando le preguntaron en torno a la concentración de medios de comunicación. El socio de Manzano contestó que “en la Argentina, el proceso de concentración ha sido terrible…Nosotros hicimos una fusión en Rosario y así hoy tenemos los dos diarios de la ciudad y dos de las tres radios que hay allí y no creo que sea positiva semejante concentración, va en contra de la competencia”, dijo en mayo de 2001.
Vila, Manzano, Vignatti y asociados fueron los principales impulsores de la candidatura presidencial de Carlos Reutemann, al mismo tiempo que ahora imponen figuras para la intendencia rosarina como la de Norberto Nictora.
Ya no hay límites ni fronteras entre los negocios mediáticos y los políticos.
NO TODO ES OBEDIENCIA Y NOTICIA DEBIDA
El menemismo no solamente produjo concentración de medios de comunicación en pocas manos sino también la naturalización de la noticia obediente, subordinada a los intereses de los dueños de las empresas.
En plena consolidación de la democracia política se profundizó la censura y la autocensura floreció como supuesta defensa de la fuente de trabajo.
Comenzó a hablarse de “las reglas de juego” que permitían estar en los grandes medios de comunicación de la provincia.
Permanecer en los medios a costa de resignar todo menos la fuente laboral. Un exagerado reflejo del avance de la flexibilización y precarización laboral en todos los rubros.
A pesar de la era de la noticia obediente, centenares de puestos de trabajo se perdieron en los grandes medios de la provincia, al mismo tiempo que el discurso se hizo hegemónico en los últimos años.
Sin embargo hay ejemplos colectivos e individuales que burlan la aparente victoria de los dueños de las empresas asociados a la élite política provincial.
Hace tres meses que los trabajadores de LT 8 no cobran un peso y durante el acto en la General Motors, en donde Duhalde y Reutemann se repartían los guiños del Fondo Monetario Internacional, las pancartas denunciaban la situación que hacía años era impensable que se conociera en semejante reunión del estblishment. Y un día después, el viernes 4 de abril, casi un millar de personas asistieron y protagonizaron un escrache contra la emisora, otrora símbolo del pluralismo ideológico regional.
Y en forma paralela, un operador de Radio 2, propiedad de Alberto Gollán, decidió patear el tablero de la obediencia y de la noticia debida y dejó una carta a sus compañeros que es un verdadero ejemplo para centenares de trabajadores de prensa de la provincia.
“Ahora, al mediodía, voy a enviar mi telegrama de renuncia. Ya se que algunos piensan que es una locura, muchos que es una chiquilinada y otros que es un suicidio. Es cierto que intento seguir creyendo en algunas ideas adolescentes, acepto mi lado delirante, pero no acepto lo del sucidio. Yo se que acá afuera la cosa está muy dura, pero perder un trabajo no es morir, porque para mi la vida está en otro lado”, escribió Adrián, un contratado que no quería seguir siendo usado por la patronal que lidera el ex intendente de la dictadura a principios de los años setenta.
“Si el precio de trabajar en ese ámbito era la corrupción, la idea fue resistir mientras pudiera, intentar crear espacios sanos y fértiles, pero salvarme cuando la cosa se pusiera demasiado fulera. Y eso es lo que hice. Nada de heroísmo, nada de altruismo, mucho instinto de conservación. Por eso no es un suicidio: el loco y el chico que me habitan son los que me salvaron. Quedarme y aceptar, sería ir matándolos de a poco, justo a ellos que son los que me divierten”, escribió el ex operador de Radio 2.
“Alguna vez leí que el antónimo del amor no es el odio, sino el miedo. Ahora estoy convencido de eso. Y aprendí que no es malo tener miedo: lo malo es no enfrentarlo. También aprendí que la unión es importantísima para juntar fuerzas y para poder enfrentar el miedo. Pero además tuve que aprender que todo parte de una acción individual”, terminó diciendo Adrián en su carta.
Palabras y hechos individuales, gestos y movilizaciones colectivas, grietas que van abriéndose entre las censuras, las operaciones y los negocios que entre políticos y empresarios de medios de comunicación masivos van tejiendo en la provincia de Santa Fe.
Una lucha que, a pesar de todo, todavía no terminó.
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