UNOS 30 JÓVENES CAYERON DE UN PUENTE AL INTENTAR CAER A UNA DISCO
Pudo haber sido una tragedia. Al menos treinta jóvenes, cinco de los cuales debieron ser asistidos por médicos de una empresa de emergencias, cayeron desde más de dos metros de altura cuando intentaban ingresar a un boliche bailable de la costa. El accidente se produjo la madrugada del domingo en la disco La Usina, ubicada sobre una plataforma en aguas del río Paraná cerca de la usina Sorrento. Una hora antes de que se desencadenara el incidente, inspectores municipales habían ordenado clausurar el local por “falta de higiene y mal estado de las instalaciones sanitarias”. Y para evitar desórdenes, le habían pedido al dueño que desalojara el lugar. Según aseguraron varios de los asistentes a la fiesta, al momento del accidente había “cerca de cien personas” sobre el puente. Uno de los dueños del local atribuyó el hecho a la “mala suerte”.
“Me pegué un susto bárbaro. Estaba con unos amigos tratando de entrar y de golpe cedió la baranda y la gente empezó a caer”, aseguró ayer Martín, un joven de 21 años que aún no salía de su asombro por lo que le había tocado vivir la madrugada del domingo.
Ese día, al igual que muchos jóvenes, llegó hasta la disco La Usina para participar de una fiesta de música electrónica. “Era impresionante la gente que había, estaba repleto y no se podía estar”, describió Matías, otro de los muchachos que concurrió al lugar.
Poco antes de las cinco de la mañana, una de las barandas que sirve de protección al puente de ingreso cedió y los jóvenes que estaban sobre ella empezaron a caer sobre la barranca, que en ese lugar tiene muchos pastizales y piedras. Es que el boliche está ubicado sobre una plataforma emplazada en el agua y para acceder es necesario trasponer un puente de unos treinta metros de largo por dos de ancho.
“Cuando la gente empezó a caer había unas cien personas sobre el puente”, aseguró Martín, al tiempo que recordó que él mismo quedó atrapado contra la baranda. “Fue terrible, había mucha gente que empujaba para poder entrar y la presión era muy grande. Se cayeron cerca de treinta personas y vi como un patovica sacaba en brazos a una chica que estaba muy lastimada”, recordó.
Alrededor de las cinco arribaron al boliche tres ambulancias de la empresa de emergencias Ecco y asistieron al menos a cinco jóvenes, dos de ellos fueron derivados posteriormente a un hospital público y otro a un privado.
Los muchachos que concurrieron a la fiesta y dialogaron con La Capital coincidieron en señalar que la capacidad del boliche “estaba sobrepasada. Era impresionante la cantidad de gente que había, prácticamente no se podía caminar”, aseguraron.
Sin embargo, Lisandro Besso, uno de los socios del boliche, consideró que el accidente fue “sólo mala suerte”. El empresario se mostró sorprendido de que la baranda hubiera cedido habida cuenta de que es de hierro. “Se agolpó mucha gente en el mismo lugar y es increíble que la baranda se haya caído”, indicó Besso.
Baños sucios
Casi una hora antes de que se produjera el accidente, inspectores de Registración e Inspección de la Municipalidad clausuraron el lugar por “falta de higiene y mal estado de las instalaciones sanitarias”. Las actas se realizaron a las 3.30 del domingo y se notificó al titular del lugar, Pablo Galassi.
Los inspectores municipales pidieron a Galassi que se hiciera cargo de la evacuación del local y prometieron volver cerca de las siete de la mañana para poner la faja de clausura.
Según explicó el titular de la repartición, Claudio Canalis, “en virtud de la multitud presente se consensuó con Galassi que el desalojo lo hicieran los propios empresarios”.
“Es una práctica bastante común que los inspectores no procedan al desalojo para no crear situaciones violentas, sobre todo cuando hay mucha gente dentro del local como en este caso”, explicó Canalis.
El funcionario municipal señaló que el boliche tiene la habilitación correspondiente para funcionar pero que en los últimos tiempos no abría sus puertas al público.
No es sencillo arribar a La Usina. Se debe ingresar por la calle José Hernández 742, en un sitio denominado Puerto Sorrento, donde funciona una guardería náutica. Allí comienza una calle interna que llega hasta la barrera de ingreso a la guardería. Una vez sorteada esa barrera se llega al boliche y para ingresar hay que trasponer la rampa de acceso, que une la costa con el local ubicado sobre la plataforma que está en el ríoParaná.
La Capital ya había dado cuenta de la existencia de esta disco en octubre del año pasado. Un informe en el que se detallaban las diferentes sorpresas que pueden encontrarse en la costa rosarina dio cuenta de ello. “Lo que más sorprende en la costa es la presencia de un boliche bailable suspendido sobre el agua. A la altura de la usina Sorrento, la disco permite disfrutar el río de un modo especial: bailando a metros de un gran buque carguero y sobre pilotes”, detallaba el artículo.
La madrugada del domingo, el baile al que asistían cientos de jóvenes pudo haber terminado en tragedia.
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