UNOS 300 MIL PORTEÑOS PODRÁN ENSAYAR EL VOTO ELECTRÓNICO
En la India, hace años que nadie se sorprende al ver un elefante cargando una urna electrónica el día de la elección. En Brasil, Lula Da Silva fue elegido presidente en 2002 con una votación electrónica. En Argentina, recién este año se realizará la primera prueba piloto que abarcará a unas 300 mil personas de la Ciudad de Buenos Aires.
Aunque hubo otras experiencias en Tierra del Fuego, localidades de la provincia de Buenos Aires y Santa Fe, y en menor escala la Reina de la Vendimia en Mendoza, lo cierto es que esta será la primera vez que la prueba se realizará con tecnología desarrollada íntegramente en el país.
Pero además, está será la primera vez que este ensayo busca determinar no sólo cómo funcionan los sistemas de votación sino cuál es la relación de los porteños con esta tecnología. Lo que se quiere saber es de qué manera se adaptan al cambio cultural que implica abandonar el sobre y la boleta.
Aunque la dirección de esta prueba piloto está bajo la órbita del Gobierno de la Ciudad, en el equipo trabajan en conjunto con la Dirección Nacional Electoral, que depende del Ministerio del Interior, y la Justicia Electoral, a cargo de la jueza María Romilda Servini de Cubría. Pero también participan diputados de todas las fuerzas de la Legislatura.
Allí, señalan que por ahora el Estado “no está impulsando el voto electrónico” sino que sólo se trata de evaluar cuál será el comportamiento de la tecnología y del votante.
La prueba se realizará el mismo día de la elección, el 23 de octubre, en 53 centros de votación. De ella podrán participar todos los porteños que voten en esos lugares. En total, están habilitadas unas 300 mil personas.
Cómo se trata de una prueba, los votos no contarán en el escrutinio, y por eso, quienes quieran participar de ella podrán hacerlo sólo después de haber votado con su boleta de papel. En cada centro recibirán el mismo día de votación el asesoramiento para poder votar.
Habrá cuatro prototipos diferentes de máquinas o urnas electrónicas. Dos de ellas funcionarán con lectores ópticos, una leerá boletas y otra planillas. Las otras dos serán similares a un cajero automático.
En esas máquinas, se podrá votar lo mismo que en las urnas de cartón: diputados nacionales y legisladores locales. Según explicaron en el equipo que trabaja en el voto electrónico, esto también plantea una diferencia con el voto de papel. Mientras que con el voto manual se puede hacer un “corte de boleta”, en el electrónico es exactamente al revés, para votar un mismo partido hay que “juntar” las listas.
Los fiscales que trabajarán el día de la elección también plantean una diferencia con el voto manual. Sí tradicionalmente se buscó a las maestras como garantía de personas que supieran leer y escribir, ahora lo que se busca son jóvenes profesionales que se lleven bien con la tecnología.
Además, también se está invitando a los partidos políticos para que acerquen sus propios fiscales. Otros, en cambio, serán aportados por las ONG que trabajan en temas de transparencia y control ciudadano. La Organización de Estados Americanos (OEA) también enviará una misión de veedores y también se está formando una comisión de juristas y personalidades que sigan el proceso.
Los especialistas aseguran que el voto electrónico resulta mucho más seguro que el voto manual. También implica que no se necesitarán grandes aparatos políticos para poder fiscalizar una elección, algo que suele ser uno de los principales problemas para las fuerzas más chicas.
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