URUGUAY BAJÓ EL TONO Y DICE QUE NO BUSCA UN ACUERDO CON EE.UU.
Fueron los cancilleres de Uruguay y Argentina quienes, luego de conversar por teléfono, salieron ayer a apaciguar lo que prometía una nueva escalada entre los dos gobiernos: las declaraciones del ministro de Economía uruguayo, Danilo As tori, a una revista, en las que, tras varias fuertes definiciones políticas anunció los planes de Montevideo de firmar este año un tratado de libre comercio extra Mercosur con Estados Unidos y China. Ello implicaría desmarcarse de compromisos adoptados por el bloque regional.
Fue el canciller Reinaldo Gargano quien, en una seguidilla de entrevistas con radios de Buenos Aires que dio ayer temprano antes de sumergirse en el silencio del feriado uruguayo, desautorizó lisa y llanamente los dichos de Astori en una entrevista con la revista uruguaya Búsqueda, publicada el jueves.
“Yo no me voy a referir a las palabras de nadie: voy a dar la posición del gobierno uruguayo, que es lo que me parece que debe hacer un canciller”, comenzó a decir el ministro para luego recordar que la gestión de Tabaré Vázquez se mantendrá dentro de los límites del Mercosur: “No hay ninguna iniciativa gubernamental destinada a relanzar un tratado de libre comercio con los Estados Unidos”, apuntó, recurriendo además a la ironía de “pasar mejor estos Reyes y no calentarse demasiado la cabeza”.
El jueves, cuando apareció la entrevista a Astori, el subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur, de la Cancillería, Eduardo Sigal, respondió rápidamente al ministro. En diálogo con Clarín, dijo que esperaba una “rápida rectificación” para “evitar confusión y daño al Mercosur”, que además de Uruguay y Argentina, integran Brasil y Paraguay, más Venezuela, que aún debe completar un largo proceso para tener capacidad de veto.
Sigal también le recordó al ministro la decisión 32/00 adoptada por el Consejo del Mercado Común del Sur por la que los Estados parte se comprometieron a que las negociaciones comerciales bilaterales con los no miembros deben hacerse en bloque. Las excepciones también se adoptan en forma conjunta, como los TLC que varios países del Mercosur están negociado —o han acordado como Uruguay— con México.
La Cancillería, con todo, se mostró lejos de alentar una escalada con el vecino. Ya tiene otro frente con Montevideo por la instalación de dos papeleras en Fray Bentos, sobre el río Uruguay, conflicto que el subsecretario de Política Latinoamericana de la Cancillería, Leonardo Franco, reconoció como “muy serio” (ver página 4).
Pero en la misma sintonía con Gargano, el canciller Jorge Taiana optó ayer al mediodía por dar un giro al asunto para evitar un nuevo frente de conflicto, que se sumaría al fuerte choque bilateral entre el gobierno de Kirchner y el de Vázquez por el rechazo local —y la resistencia de Montevideo— a los avances en la construcción de dos fábricas de celulosa en la costa uruguaya sobre el río Uruguay.
Taiana desmintió “categóricamente” que existan “desinteligencias” con el gobierno uruguayo y agregó que “en conversaciones mantenidas” ayer con Gargano, “éste le reafirmó la vocación uruguaya con el Mercosur, con el cumplimiento de todos los compromisos relativos al proceso de integración”. Gargano y Taiana, dijo el ministro argentino a través de un comunicado, coincidieron en que la unión aduanera “es el principal instrumento de integración del que disponen ambos países”.
Por cierto, a la mañana, en su ronda radial, Gargano se remontó a la última Cumbre de las Américas, que se hizo en Mar del Plata, en noviembre pasado, en la que los cuatro socios del Mercosur más Venezuela, lograron como no lo hacían en mucho tiempo establecer una firme posición común de rechazo a los planes del presidente de EE.UU., George W. Bush, de relanzar allí mismo su anhelada Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). “Parecería que la gente está muy mal informada y que los medios de comunicación no tuvieron archivos”. Entonces, dijo el ministro uruguayo aludiendo directamente al encuentro de jefes de Estado en Mar del Plata, “el entonces presidente pro témpore del Mercosur, Tabaré Vázquez, dijo que no habría acuerdos de ese tipo con los Estados Unidos”.
En su entrevista con Búsqueda, Astori, que ha mantenido importantes diferencias económicas con el Ejecutivo que él integra, lanzó como una metralla varias definiciones de fuerte impacto político, que también fueron rechazadas por los sindicatos y partidos de izquierda uruguayos.
“Un tratado de libre comercio con Estados Unidos no sólo potencia posibilidades de inversión sino que puede generar incrementos notables en el nivel de actividad”, afirmó al anunciar que pretendía encarar sus planes este año. Reconoció “conversaciones informales” con Washington sobre el punto.
“También me gustaría que Uruguay firmara un tratado de libre comercio con China y establecer una relación comercial más fluida con ese país.”, agregó.
Se alejó del modelo económico argentino, porque su favorito es el chileno. “Me identifico mucho más con la manera de enfocar prioridades, de utilizar instrumentos y con la propia actitud ante los problemas de gobierno de los chilenos”.
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