Uruguay despide con dolor al artista Carlos Páez Vilaró
El creador de la célebre Casapueblo, entre otras reconocidas obras, es velado en el Palacio Legislativo; a media mañana, el cortejo fúnebre partirá hacia el cementerio.
El pueblo uruguayo despide con dolor y angustia a uno de sus más reconocidos artistas, Carlos Páez Vilaró, quien falleció ayer, a los 90 años de edad.
Según se supo, los restos del también pintor, muralista, escritor, compositor y director, que vivía hace tres décadas en Buenos Aires, serán velados en el Palacio Legislativo del país vecino y luego, a media mañana, serán trasladados hacia el cementerio.
Casualmente ayer, el creador de la célebre Casapueblo, ese centro cultural y de turismo en Punta Ballena, muy cerca de Punta del Este, falleció en ese mágico lugar, que se convirtió en todo un símbolo de la costa esteña.
Desde anoche, decenas de familiares y amigos, así como ciudadanos anónimos que quisieron ir a rendirle homenaje, acudieron al velorio del artista.
Entre los visitantes hubo representantes de todas las fuerzas políticas del país, muchos de ellos amigos personales. Uno de los primeros en llegar fue el presidente Mujica, quien definió a Páez Vilaró no solo como “un pedazo importante de la historia artística popular del Uruguay”, sino como una persona que vivió “a pleno y que sembró por todas partes”.
“Fue maravilloso sentarse un rato a escucharlo, a sentir sus peripecias por África, o sus sueños del candombe, de sus conflictos existenciales. O de sus enamoramientos, porque siempre fue un tipo enamorado, de la vida, de las ganas de vivir”, dijo Mujica.
Según el mandatario, Páez Vilaró dejó en legado a las generaciones futuras el mensaje de que uno “se puede caer 20 veces, y te puedes levantar si eres vivo. Y que en la vida hay lágrimas, pero que hay que vivir y seguir andando”.
Otro que acudió al velorio, a donde no pararon de llegar coronas de flores y banderas de los conjuntos de candombe del carnaval uruguayo que él tanto amó, fue el ex presidente Tabaré Vázquez (2005-2010), quien destacó su “prolífica vida”, marcada por su “importante aporte cultural y por su profundo corazón”.
“Era un amigo de los amigos, y tenía códigos. Se nos fue, pero estará presente en el corazón seguramente de todos los uruguayos y uruguayas”, añadió.
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