URUGUAY EMPATÓ 2 A 2 CON MÉXICO
Si la consigna de Uruguay en esta Copa América es cambiar la penosa imagen que venía dando en la Eliminatorias, va por buen camino… Razones sobran para afirmar esta sentencia. La más notoria y contundente: sin ser una maquinita fue un equipo con alma, lejos de aquellos que supieron ser vapuleados por Venezuela (0-3), por Colombia (0-5) y por Perú (1-3). Es que sin ese plus difícilmente el equipo de Fossati hubiese conseguido el reparto de puntos. Fue 2 a 2 y fue con sabor especial. Porque lo logró casi sobre la hora, porque a esa altura ya tenía un hombre menos y porque enfrente estaba el equipo de Lavolpe, que llegó a estas tierras con una sola consigna: salir campeón.
Todo se dio al revés de lo esperado: Uruguay arrinconó a los mexicanos. Cerca estuvo de pegar el primer grito: ni siquiera el público se había acomodado cuando dos jugadas generadas y terminadas por Forlán casi terminan en gol. Pero en ambos no contó con la puntería suficiente.
Pero poco a poco se fue desvaneciendo. Allá en el cuarto de hora inicial, México primero lo emparejó y luego se mostró superior. Palencia aparecía por todo el frente de ataque. Osorio se movía inteligentemente por el sector derecho. Y Pavel Pardo era el amo y señor de todo.
Quizá, el momento más emotivo se dio con el mismísimo final de esa etapa. A los 42, Carlos Bueno le ganó dentro del área Davino y el punta uruguayo definió con una bonita media vuelta.
Pero un ratito más tarde, la fortuna se asoció con los hombres verdes. Sí, porque Osorio levantó la cabeza claramente para buscar a Borgetti pero su derechazo se fue cerrando de tal manera que se le metió por detrás de Barbat. Toda una carambola. ¿Y?…
El empate motivó a México, que salió decididamente decidido. Con las fuerzas necesarias como para imponerse. Ya Uruguay no metía como metía y Forlán estaba cercado. Para colmo de males una tremenda bomba de Pardo se clavó en el ángulo derecho de Barbat y en el corazón de todo Uruguay. Un Uruguay que se mostraba herido, casi de muerte. Entró Richard Morales para tener más peso ofensivo pero el morocho vio la roja rápidamente. Todo mal. Pero él, el emblema, Paolo Montero, a poquito del final, puso la cabeza y así logró algo impensado: revivir a la celeste.
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