URUGUAY VENCIÓ A PARAGUAY EN EL CENTENARIO DESPUÉS DE 47 AÑOS
La historia, de antemano, sostenía que Uruguay sufre desde 1957 cada vez que recibe a Paraguay en el estadio Centenario. Es que desde aquel año no lograba ganarle como local por Eliminatorias. Más: en los últimos dos cruces en su mítico estadio había perdido. La realidad, por otro lado, ubicaba a Paraguay con más chances de sonrisas que Uruguay. Sin embargo, un hombre que es sinónimo de garra y de capacidad para defender les pegó un cachetazo a la historia y a la realidad. Paolo Montero, el capitán que volvía a ponerse la camiseta celeste, cabeceó un córner a la red cuando al partido le quedaba apenas un puñado de minutos y le devolvió la respiración a Uruguay con una victoria que otra vez lo ubica con chances de clasificarse para el Mundial de Alemania.
No era una noche común la de ayer para el seleccionado de Jorge Fossati. Es que se jugaba nada menos que la chance de meterse en la discusión seria pensando en apoderarse de uno de los cuatro primeros lugares de las posiciones, uno de esos lugares que otorgan un pasaporte directo al 2006. Podían despegarse los celestes del penúltimo sitio que ocupaban con 11 puntos, uno más que Colombia, Perú y Bolivia, que arribaron a esta fecha como últimos. Había que ver cómo se las ingeniaba Uruguay para quebrar a un equipo siempre complicado por lo que corre, por lo que obstruye y por cómo golpea en el momento menos pensado. Por algo Paraguay aterrizaba como tercero…
Y no le fue sencillo a Uruguay. Nada sencillo. Le costó una enormidad generar situaciones de riesgo, en especial en la primera parte. Amenazaba, pero en la zona de definición siempre le faltaba “algo” para transformar en definitivamente peligrosos a sus intentos de ataque.
Como del otro lado, Paraguay únicamente apostaba a una pelota detenida y no encontró ninguna que asustara al rival, el primer tiempo fue insoportable.
Uruguay empezó a desatar el nudo con los cambios. Fossati acertó. Con el primero, el que ordenó en el vestuario, ganó mayor presencia en el área rival: la logró con el ingreso de Richard Morales por el híbrido Darío Silva. El Chengue se hizo importante ganando de arriba y usando su físico. Así cabeceó abajo e hizo esforzar a Villar, el seguro arquero de Newell’s. Así sacó una media vuelta que se fue desviada.
De todas maneras, la modificación crucial fue la de los 12 minutos: Fabián Estoyanoff reemplazó a Varela y empezó a hacerse desequilibrante por la derecha. Uruguay ahí se adueñó definitivamente del partido.
Después que Chevantón lo perdiera por egoísta, que Recoba fuera sustituido y silbado por todo el estadio y que Estoyanoff y Chevantón no pudieran definir en la misma jugada, llegó el córner y el cabezazo goleador de Montero. Que puso justicia, porque Paraguay sólo apeló a defender. Que no escondió otra producción gris de Uruguay. Que fue alivio. Y que fue fiesta.
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