USABAN LAGARTOS PARA TRAFICAR DROGAS
Habían empezado la investigación en abril. Sabían que los cuatro sospechosos que tenían en la mira vendían cocaína y marihuana. Cuando allanaron las tres casillas que ocupaba la banda en una villa de Isidro Casanova hallaron lo que tenían previsto: droga, balanzas, dinero y armas. Pero nunca se imaginaron que en un pequeño y húmedo cuarto encontrarían a cuatro lagartos overos.
La principal sospecha de los investigadores policiales es que la banda utilizaba a esos reptiles para traer la droga desde el Norte del país. Aunque tampoco descartan que la banda, al margen de vender drogas, también se dedicara al tráfico de animales silvestres: la tenencia de este tipo de reptiles está prohibida en la provincia de Buenos Aires.
Los lagartos overos son parientes cercanos de las iguanas y son típicos de la geografía argentina, principalmente del Norte. Cuando llegan a adultos miden entre 80 centímetros y un metro y medio. Son omnívoros, aunque prefieren la carne. Las hembras suelen poner alrededor de treinta huevos por año, pero de las crías sólo dos llegan a adultas.
Según la Policía, ayer los reptiles iban a ser sometidos a una serie de estudios por médicos veterinarios para comprobar si aún tienen droga en su interior.
Fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense dijeron ayer a Clarín que la investigación la había comenzado la fiscalía temática de estupefacientes de La Matanza y la comisaría 1ª de La Matanza Oeste el 13 de abril a raíz de varias denuncias de que en una casilla de la villa 21 de Isidro Casanova se vendían drogas.
Durante casi un mes la Policía montó un operativo de vigilancia que incluyó seguimientos, filmaciones y fotografías. Así, lograron establecer que los miembros de la banda eran cuatro y que usaban dos casillas para vender y una tercera como depósito, detallaron las fuentes.
El miércoles a las 20.30, luego de detener a una persona que acababa de comprarles cocaína, policías de varias comisarías de la zona allanaron una de las casillas —está sobre la calle Juan Manuel de Rosas— y detuvieron a los cuatro integrantes de la banda: un hombre de 47 años; una mujer de 44; un joven de 24 y una chica cuya edad no fue precisada por el Ministerio. Los tres primeros son miembros de una misma familia.
Luego, los policías allanaron las otras dos casillas que estaban a pocos metros de la primera. En la última, que era usada de depósito y como lugar para el fraccionamiento de la droga, según las fuentes, encontraron a los cuatro lagartos.
En total, la Policía secuestró siete kilos de marihuana, 750 gramos de cocaína (separada en varios “ravioles”), cuatro balanzas para fraccionar la droga, una escopeta, una pistola, 984 pesos y 500 dólares.
“En esta clase de animales generalmente se coloca la droga en bombitas de agua las cuales se las hacen ingerir y después les dan vaselina para que las expulsen”, explicó una fuente. “El hábitat en el que estaban los animales era degradante. Había agua putrefacta y no estaban bien alimentados”, agregó el vocero.
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