VALENCIA: MURIÓ UN ARGENTINO DE 43 AÑOS EN LA TRAGEDIA DEL SUBTE
Un ciudadano argentino de 43 años, Antonio Pascual Volpe Campini, es uno de los 41 fallecidos en el trágico accidente del subte de Valencia, cuyo solemne funeral tuvo lugar ayer presidido por los Reyes de España, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y las más altas autoridades del Estado español. La catedral de Valencia quedó totalmente colmada y miles de personas siguieron la ceremonia desde la plaza vecina.
La esposa de Volpe Campini, también argentina, comprobó el lunes pasado con gran angustia que su marido no llegaba a su hogar. La familia reside en Valencia hace años. Antonio Pascual Volpe Campini nació en Buenos Aires el 8 de marzo de 1963 y es un compatriota que emigró a España buscando mejores condiciones de vida.
Alertada la Policía, buscó al argentino en la lista de víctimas del accidente en el subte y comprobó que figuraba en ella. La juez que actúa en la instrucción dio orden de que no se informara a la prensa sobre la lista de víctimas “por respeto a los familiares”.
De los 41 muertos, 29 mujeres y 12 hombres, 35 son españoles, un argentino, una paraguaya, un venezolano, una colombiana y una búlgara. Hay doce heridos internados, cuatro en gravísimo estado.
Valencia y España entera se han sumergido en el dolor y la congoja por el peor accidente registrado en sus sistemas de transporte subterráneo. Pero, también, ha estallado el escándalo en torno de las circunstancias del accidente que se atribuye a una falla del conductor.
Los sindicatos y las autoridades están librando una dura polémica sobre la preparación del conductor, muerto en el siniestro, que era muy insuficiente según los trabajadores.
Las discusiones y protestas aumentaron después de informarse que al abrir la “caja negra” del convoy accidentado, que registra su velocidad y otros datos técnicos, se comprobó que el tren avanzaba a 80 kilómetros por hora cuando entró en una curva muy cerrada, un famoso punto negro de la línea 1, muy cercana a la estación de Jesús. La velocidad máxima autorizada en ese “punto negro” es de cuarenta kilómetros por hora, la mitad de la que provocó el descarrilamiento del primer vagón que arrastró al segundo.
Un acontecimiento de gran importancia, el Quinto Encuentro Mundial de las Familias, resultó inmediatamente afectado por la tragedia, ya que suspendió todos los actos festivos programados. El sábado llega a Valencia el Papa, quién va a ser el gran protagonista de las concentraciones que cerrarán el Encuentro.
Según algunos técnicos, el conductor del tren intentó frenar varias veces y desacelerar pero ya el convoy avanzaba a una gran velocidad y esas maniobras no hicieron sino precipitar el descarrilamiento. El maquinista, según el sindicato del sector, no había recibido el entrenamiento suficiente, que se había limitado a 14 días de prácticas en lugar de los dos meses reglamentarios.
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