VAZQUEZ MOLESTO CON ARGENTINA Y KIRCHNER PENSANDO EN LA HAYA
Yo diría que lo que ha pasado entre Argentina y Uruguay es casi como la letra de un tango en el que el tipo, el hombre, le pega hoy a la mujer, la lastima, la golpea, le rompe algún hueso, a cuenta de que quizás dentro de cinco años la mujer lo va a engañar con otro, sin saber si realmente lo va a engañar o no lo va a engañar”.
Con esa imagen, el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, describió el estado de situación del diferendo que mantiene con la Argentina por la construcción de dos papeleras en la zona de Fray Bentos sobre el Río Uruguay en una reunión con su gabinete realizada ayer en Santa Teresa, partido de Rocha.
Al atardecer, el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti entró y salió en silencio de la Casa Rosada. En 70 minutos analizó la crisis con el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández y al promediar el encuentro con el Presidente Néstor Kirchner.
Busti entregó “toda la documentación pertinente por la cual la provincia, solicita al Estado Nacional que demande ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya al Estado uruguayo, por no haber cumplido los pasos prescriptos en el Estatuto del Río Uruguay en lo referente a la construcción de la fábrica de pasta de celulosa que se están levantando en Fray Bentos (ROU) y que producirán contaminación en la provincia de Entre Ríos”, señaló un comunicado difundido después.
Kirchner —agregó el comunicado— reafirmó la voluntad del gobierno nacional, tal cual lo peticionado por la provincia, de acudir al máximo organismo internacional de Justicia”.
Pero Busti también “expresó que hubo coincidencias de dejar abierta la posibilidad de diálogo” con Uruguay “(nunca cerrado por la Argentina), siempre partiendo de la base de la realización de un estudio de impacto ambiental independiente, dato que no existe hasta el momento a pesar de los reiterados pedidos por parte de la provincia y de la Nación”, lo que fue reconocido por el informe del Uruguay en la Comisión Binacional”.
“Nos han inflingido un daño real a cuenta de uno hipotético, de un virtual daño que quizás pueda aparecer dentro de algunos años” se había quejado en cambio Vázquez por la mañana. “El gobierno uruguayo se compromete a controlar estrictamente, los efluentes químicos y gaseosos que salgan de estas plantas cuando estén funcionando, para que los mismos estén comprendidos dentro de los permitidos por la normativa regional, nacional, e internacional, que es muy estricta al respecto”.
En la reunión de ministros realizada cerca de la frontera con Brasil, Vazquez ratificó su voluntad de realizar una gira regional por la región. “Queremos hacer conocer a los países integrantes del Mercosur, a los asociados, con la seriedad y la responsabilidad con la que hemos actuado en este y otros temas. En esta oportunidad no visitaré Argentina dentro de la gira”, indicó. Y agregó que planeaba difundir “toda la información pertinente a la etapa en que nos encontramos en el levantamiento de estas industrias, en el control que estamos dispuestos a llevar adelante para preservar el medio ambiente. Uruguay es un país altamente catalogado a nivel internacional como que respeta el medio ambiente. No hay otro país en América del Sur que sea considerado como Uruguay”.
El Presidente uruguayo habló ante el consejo de ministros en pleno, medio centenar de periodistas, camarógrafos, y curiosos, y unas 150 personas que llegaron en ómnibus hasta el lugar. Allí dio incluso precisiones que Argentina había reservado sin comentar. “El lunes (30 de enero) hablé con el presidente Kirchner para encontrar un camino que nos permita confirmar cómo vamos a continuar, porque la construcción de estas plantas no se detiene, el gobierno no va a dar ninguna orden para detener la construcción de estas plantas, hay que seguir con la construcción de las mismas. de cualquier manera, vamos a tratar de encontrar ese camino. Yo estoy seguro que lo vamos a lograr”
Los periodistas le pidieron a Vázquez precisiones sobre su conversación con Kirchner, pero éste respondió que no quería decir más que lo que dijo, que lo había meditado muy bien, para “evitar que la situación retroceda más aún”.
En tanto, el ministro del Interior, Aníbal Fernández había sostenido temprano con cautela: “no hay una definición del impacto ambiental formal. Si no nos podemos poner de acuerdo, busquemos a la figura apta que haga de mediador y nos diga como se resuelven las cosas. En este caso, recurrir a La Haya para que sea analizado el tema. Mirémoslo con ese cuidado”.
El hermetismo de la Casa Rosada coincidió con el de la Cancillería acerca de los tiempos para presentar la demanda en La Haya. “El tiempo será el más breve posible para el interés nacional. Nunca meses. Se está trabajando mucho y rápidamente” indicó ayer una alta fuente diplomática consultada por Clarín.
Por la noche, la Asamblea de Gualeguaychú prorrogó el corte de ruta.
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