VECINOS DE ENTRE RÍOS JURAN HABER VISTO DUENDES
Ver para creer, esa es la cuestión y si bien hay una gran incredulidad en estas historias, llama la atención que un numeroso grupo de vecinos del barrio Antártida de Paraná, juren y aseguren haber visto a siete duendes en la noche del 30 de diciembre. Para agregarle ingredientes al tema desde la comisaría quinta se informó que aunque el hecho no podía ser corroborado, desde unos árboles el personal policial fue agredido al igual el móvil 97 el cual resultó abollado por las piedras arrojadas.
La voz cantante del grupo de vecinos de calle Islas Orcadas del Sur fue Ricardo Abella que comentó a UNO, junto a un grupo de niños, adolescentes, hombres y mujeres, que “después de 30 años volvimos a ver esos duendes”.
“Esto ocurrió el viernes pasado, luego de que levantáramos un árbol de Navidad en la barriada. Allí vimos cómo subían y bajaban rápidamente por los gajos tirando piedras como capullos blancos”.
El hombre, de oficio pescador y dueño de una despensa fue apoyado en su testimonio por otros vecinos. Incluso una señora que dijo ser esposa de un policía mencionó que se contactó por escasos segundos con uno de ellos, el cual atinó a empujarla.
Informaron que las extrañas criaturas son de color blanco.
“Al ser visto por los chicos de la zona, los comenzaron a correr y a tirarles piedras y los duendes, desde los árboles, respondieron la agresión con notable rapidez”. Los “duendes respondieron con violencia y devolvieron los piedrazos golpeando a algunos chicos y vecinos que resultaron con golpes y magullones que no revestían gravedad”.
Otro hombre dijo que este problema “se viene repitiendo todas las noches desde el jueves 29 de diciembre del año pasado. Desde que oscurece estas cosas salen y con un chillido comienzan a saltar entre los árboles”.
No se descartó que “los enanitos se hayan enojado con la intención de apagar las luces del árbol de Navidad. Desde ese momento comenzaron a tirar piedras que dejaban de arrojar cuando las luces eran nuevamente encendidas”.
“Como no podíamos creer lo que estábamos viendo, con una motosierra talamos un sauce y desgajamos otro para ver qué quedaba, pero no encontramos nada”, enfatizó una panadera de la zona.
“El problema mayor ocurrió el viernes pasado. Después que se intentaron cortar algunos gajos, los duendes se enojaron de vuelta y empezaron a tirarnos piedras, por ello llamamos a la Policía para que hiciera algo”, reseñó otra mujer del barrio Balbi, ubicado a poca distancia del lugar.
“A esa altura de los hechos ya había cerca de 900 personas que miraban este extraño hecho”, aseveró.
El barrio humilde, de casas precarias construidas sobre la barranca, cuenta con un amplio fondo que en bajada concentra un pequeño monte.
El humo es constante en la zona y los servicios básicos se cuentan con los dedos. En medio de esa nada, los vecinos marcaron que “cuando llegó la Policía en el móvil 97 de la comisaría quinta, los mismos fueron agredidos por los enanitos”.
“Los uniformados querían alumbrar con el reflector y la luz se reflejaba como en un espejo y aparecía luego una gran sombra”, relató uno de los adolescentes, que dijo ser testigo de todo lo ocurrido.
Siempre partiendo de los dichos del grupo de personas, los policías dispararon un balazo y la respuesta fue “una lluvia de piedras en varias direcciones. Cayeron tantas piedras que todo el mundo reculó”.
Uno de los niños que estaban en el lugar, informó que los enanitos “eran pequeños, blancos y te sacaban la lengua, eran como una persona y las manos eran chiquititas”.
El hermano más grande, resaltó: “Nosotros los provocábamos –con piedras– y los duendes nos las devolvían”, el informante al ver que su relato no contaba más que con su testimonio como elemento de prueba, desafió: “Vengan de noche y los verán casi con seguridad, pero además esto no es ninguna joda de nadie, esto es algo real, no lo inventé yo ni nadie, y la verdad es que les empezamos a tener miedo a los duendes”.
La charla fue interrumpida por una mujer de edad que mencionó: “Yo estas cosas no las creo, y si bien vi algo raro, prefiero decirles a los chicos y vecinos que son angelitos, por lo que les propongo rezar mucho”.
Otro lugareño, notificó que hace 30 años en calle Ameghino se observó el mismo fenómeno, situación que se vivió 15 años después.
Finalmente, un adolescente de una casa aledaña comentó: “Pareciera que quieren jugar, porque de otro modo, con tantas piedras que arrojaron, hubiesen herido a los vecinos”.
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