Vecinos de San Pantaléon abandonan el barrio
Una columna de treinta personas se acercó esta mañana hasta los Tribunales santafesinos para renovar el pedido de justicia elevado la semana pasada, para el esclarecimiento de las muertes de los dos floristas asesinados la noche del 11 de enero, en San Pantaleón.Olga López y Rosana Díaz, hermanas de Benito López, y madre y tía de Diego Díaz respectivamente, entraron a hablar con el juez de turno Diego Andrés de La Torre. Tenían un pedido puntual: "Hoy nos acercamos hasta Tribunales para comentarle al juez que esas personas que quedaron sueltas siguen en el barrio. De día están escondidos y de noche salen a hacer desastres. Están drogados, arriba de una moto amenazándonos. No podemos dormir porque tenemos miedo, no por nosotros, sino por la cantidad de criaturas que tenemos" explicó Olga.CONFORMESLas dos mujeres dijeron estar conformes con el trabajo que están realizando desde el juzgado, y destacaron la labor del comisario a cargo de los allanamientos, como así también de brindar protección en la zona.Sin embargo, los vaticinios sobre el desenlace que puede tener este conflicto, en el que se ven envueltos los familiares de las víctimas, comienzan a confirmarse con el correr de los días.En la manifestación frente a la comisaría sexta de la semana pasada, un grupo de vecinos del barrio Barranquitas se solidarizó con las familias López y Díaz, y en diálogo con El Litoral dijeron que "así no se puede seguir viviendo". Afirman que la gente que vive en San Pantaleón no denuncia por miedo a las represalias y que "a las siete de la tarde tenemos que estar encerrados con nuestros hijos".MUDARSERosana Díaz está muy atemorizada por su familia, porque "dijeron que iban a hacer una masacre con nosotros y con los chicos, por esos estamos acá".También le solicitaron a la policía que los acompañen con un móvil para mudar sus pertenencias del domicilio de barrio San Pantaleón. A pesar de las negativas de uno de los heridos para trasladarse de zona, las mujeres tomaron la determinación de vender la casa."Él quiere volver pero nosotros no queremos que lo maten, porque es gente decidida a todo. Se drogan y no piensan" expresó una de las mujeres con mucho pesar.Si bien actualmente hay siete personas detenidas por las muertes de los dos floristas, sus parientes agregaron cinco nombres más, que según ellos, no fueron ajenos a los sucesos del 11 pasado. Los nombrados llevan los apodos de "Juanchi", "Momia", "Orejita", "Oreja" y "Chaqueño".Tanto López como Díaz, aprovecharon la charla con El Litoral para desmentir la versión de que entre sus familiares forman personas que integran una banda de delincuentes, como dijeran la semana pasada personas cercanas a los detenidos.En aquel momento se señaló a "Juan Piojo" como mandamás de un grupo de bandidos, a lo que Rosana López contesta diciendo que "mi tío Juan cirujea, hace changas. Se lo conoce por Juancito, y ellos le pusieron el apodo de "Piojo"."Yo quisiera que ustedes vayan al barrio y pregunten, porque es un hombre que no toma ni fuma. Es un trabajador, y el único deporte que tiene es el fútbol" comentó su mujer.Finalmente, ambas se refirieron a sus deudos aclarando que "los dos eran trabajadores, no robaban ni mataban".La mamá de Diego Díaz asegura que va a seguir luchando por la memoria de su hijo y su hermano. Explicó que se trataba de un joven que "desde los 12 años, cargaba la canasta de flores en el hombro. Toda su vida trabajó, tenía 27 años cuando lo mataron y no era un chico de la calle".
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