VECINOS DE SANTA TERESA MARCHAN PARA PEDIR JUSTICIA
Más de cien vecinos marcharon ayer por las calles del pueblo, repudiaron a la policía y a las autoridades comunales y clamaron justicia por la muerte de una joven pareja que hace dos meses fue atropellada por un auto, en un episodio que los familiares de las víctimas no dudan en asegurar que se trató de “un homicidio”.
Los habitantes de este pueblo de unos cuatro mil habitantes, situado a 57 kilómetros al sur de Rosario, salieron a la calle para reclamar que el conductor que protagonizó la tragedia sea encarcelado. En tanto, los padres de María Celia Almirón y César Luis Avellaneda, de 24 y 25 años, respectivamente, ratificaron ayer sus sospechas de la existencia de presuntas irregularidades en las diligencias policiales practicadas en el lugar de los hechos. Y también cargaron contra el jefe comunal Gustavo Calabró.
El 25 de junio pasado, a las 5 de la mañana, María Celia y César salieron de un bar céntrico y se dirigían a su domicilio, a pocas cuadras del lugar. Unos metros antes de llegar a su casa fueron arrollados por un Ford Sierra, cuyo conductor -identificado como Julio Marcelo B., de 25 años y también de Santa Teresa- habría estado ebrio y pretendió fugar del escenario de la tragedia. Ambos jóvenes perecieron en el acto. El chofer se entregó después a la policía, pero rápidamente recuperó la libertad.
“Esto no fue un accidente de tránsito, se trató de un homicidio, porque César nos había contado que ese muchacho (por el conductor) andaba diciendo que donde lo encontrara lo iba a matar. La cuestión es que finalmente lo hizo y, como si nada hubiera pasado, está libre. Por eso reclamamos justicia”, coincidieron los padres de María Celia, José Almirón, y de César, Ricardo Avellaneda.
Esta segunda marcha silenciosa se inició en el exacto lugar donde los jóvenes perdieron la vida, en Gálvez al 300, y tras recorrer varias cuadras llegó hasta la comuna y la comisaría del pueblo. En ese lugar, Almirón denunció la falta de compromiso de las autoridades comunales porque, aseguró, “esto es tierra de nadie, no hay inspectores de tránsito ni control de ningún tipo”, y añadió: “El asesino de los chicos anduvo desde las 11 de la noche como loco con ese auto, hasta que a las 5 los mató”.
Y cargó duramente contra la policía local: “Lo único efectivo que hacen es molestar a mis colegas transportistas en el cruce de las rutas 18 y 90, pero miran para otro lado cuando a cien metros de allí se está vendiendo cereal robado”, denunció.
Según Almirón, el día de la tragedia el médico policial revisó los cuerpos “recién tres horas después, y en una ambulancia porque ya habían sido levantados de la calle sin ninguna orden de nadie”. En tanto, la madre de María Celia afirmó que antes que las familias se enteraran del destino de sus hijos, el jefe comunal “fue a la comisaría con su hermano, que es agente de seguros, y dos abogados para tratar de tapar todo, porque el auto asesino no tenía el seguro pago”.
Antes de continuar la marcha hasta la imagen de una virgen que se encuentra emplazada en la salida del pueblo, donde depositaron flores y encendieron velas, los vecinos anunciaron que el próximo 24 de septiembre se realizará la tercera marcha para reclamar justicia. “Y si no tenemos respuesta de la Justicia, el 25 de septiembre cortaremos la ruta 18 durante todo el día, hasta que alguien nos escuche y el asesino de nuestros hijos esté donde debe estar, en la cárcel”, adelantó Almirón.
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