¿VEINTE MIL TOBAS EN ROSARIO?
¿Cuántos son hoy los tobas en Rosario? La pregunta carece de respuestas oficiales ante la falta de censos concretos por parte del Estado nacional, o de consultas o muestreos por parte de la provincia y el municipio. Pero los referentes de la comunidad aborigen local tienen sus propios números, y dicen que serían entre 20 y 25 mil, una cifra que significa que la población “Qom” en Rosario es la más grande fuera del Chaco. Estas cuestiones entre otras relacionadas al fenómeno de la migración del pueblo Qom serán presentadas como parte de la investigación llevada adelante por los periodistas de El Ciudadano Ernesto Ávila y Mariela Mulhall, autores del video documental “El Camino de los Tobas, del Chaco a Rosario” que se estrenará el próximo viernes a las 21 en el auditorio del Banco Municipal de Rosario, San Martín 730 (ver aparte).
La problemática de las migraciones internas y en especial la proveniente desde la provincia del Chaco volvió a escena a principios de marzo a partir del discurso de apertura de las sesiones el Concejo Municipal por parte del intendente Miguel Lifschitz. El jefe municipal enfatizó que las migraciones internas que recibe Rosario, además de la situación del servicio de provisión de agua y la cuestión de la energía eléctrica, son problemas que significan “una amenaza para el futuro”. Sin embargo, no hizo referencias a números o estudios al respecto y sólo se expuso “una realidad social crítica” y denunció la falta de colaboración tanto de la provincia como de la Nación, “que miran hacia otro lado”.
En tanto desde la comunidad aborigen, si bien reconocen que aún llegan algunas familias desde Chaco, destacan que no hay una afluencia masiva como ocurrió hace diez o veinte años.
Para Ofelia Morales, una de las referentes de la comunidad toba de Travesía y Almafuerte, la problemática tiene que ver más con la alta tasas de crecimiento de los asentamientos históricos locales. “Acá nosotros tenemos una proporción de crecimiento de familias que se cuadriplica y estimamos que más del 60 por ciento de la población actual de nuestra comunidad local nació en Rosario. En total, estimamos que somos alrededor de 23 mil”, sostuvo.
Los números que manejan los referentes locales tienen que ver con sus experiencias como encuestadores, asistentes de programas sociales y como dirigentes que siguen de cerca el crecimiento de los asentamientos.
“Lamentablemente no hay trabajos serios, y esto hay que decirlo, ocurre con todas las comunidades aborígenes del país. Al no haber datos reales también se niegan los problemas o se los reduce. Es imposible que como dice el Indec haya sólo 47 mil tobas entre el Chaco, Santa Fe y Formosa (ver aparte). Pero claro, son encuestas que se hacen por muestreo y no reflejan la realidad, y además el pueblo toba que tiene un crecimiento proporcional muy importante”, agregó Morales.
Por su parte Ruperta Pérez, de la comunidad ubicada en el extremo sur de calle Roullión, sostiene que sólo en ese asentamiento del sudoeste habría alrededor de 12.500 personas. “Al principio de los 90 se trasladaron aquí familias de la zona de Juan José Paso y Travesía y algunas familias que vivían en Villa Banana, entre otros. Se dio a través de un plan que incluía la autoconstrucción de viviendas pero en 10 años esto creció de una manera impresionante con una llegada masiva a mediados de los 90. También se agregaron otras familias de otras etnias como mocovíes, wichís, coyas y criollos que fueron ocupando los terrenos lindantes”, comentó.
Por su parte, Victoriano Arce, uno de los primeros tobas en llegar a la ciudad a fines de los años 60, recordó que los terrenos del barrio toba municipal de Roullión al fondo fueron donados en los años 80 a la comunidad y que constaban de 23 hectáreas, de las cuáles sólo se ocuparon unas 16. “El resto nos fue arrebatado en la práctica por remodelaciones y nuevos barrios, por lo que seguimos reclamando ya que esto estaba pensado para el futuro de nuestros hijos y de hecho hoy lo sufrimos: nuestros hijos crecieron, formaron familia y tuvieron que volver a hacerse un rancho en una villa, o aquí atrás en asentamientos precarios porque no hay más lugar en este barrio”, sostuvo don Arce.
En el barrio de Travesía y Almafuerte, el problema es aún más complejo ya que los terrenos sobre los que se ubican los asentamientos son de propietarios privados.
Lo cierto es que las comunidades aborígenes locales se muestran colapsadas desde hace años y el problema amenaza con convertirse en crónico, en el marco general de una alta proporción de argentinos excluidos del sistema y que se encuentran por debajo de las condiciones mínimas de subsistencia.
UN VIDEO FILAMDO EN EL CHACO Y ROSARIO
El video documental “El Camino de los Tobas, del Chaco a Rosario”, que se presenta el viernes en el auditorio del Banco Municipoal, se basa en los relatos de los propios integrantes de la comunidad aborigen local sobre su llegada y adaptación a la ciudad. Se destacan los problemas de discriminación que aún sufren, el esfuerzo por no perder su idioma y el mantenimiento de sus creencias religiosas (a partir de mediados del siglo XX adoptaron en forma mayoritaria el culto evangelista).
El trabajo fue producido por Mariela Mulhall y Ernesto Ávila–ambos periodistas de la redacción de El Ciudadano– y filmado entre 2002 y 2005 en los asentamientos locales y en las ciudades chaqueñas de Castelli, Miraflores y Pampa del Indio. El proyecto ganó el concurso de subsidios del Fondo de Cultura Municipal.
LO QUE DICE EL INDEC
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) presentó los resultados provisionales correspondientes a la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas 2004-2005 (ECPI), un trabajo anexo al Censo Nacional de Población Hogares y Viviendas 2001, que abarcó todo el país y a distintos pueblos originarios. Sobre los tobas en particular se publicaron los resultados previos repartidos en dos regiones: una conformada por Chaco, Formosa y Santa Fe, y otra por 24 partidos del gran Buenos Aires y Capital Federal. En la primera región se reconocieron como pertenecientes y o descendientes en primera generación del pueblo toba o Qom 47.591 personas. Mientras tanto, en el territorio bonaerense la cifra alcanzó a 14.456.
Estos números –si bien desde el Indec aclaran que son datos provisionales– son cuestionados por los dirigentes aborígenes como “muy menores” a los que ellos calculan. Además, sostienen que son sólo muestreos y no censos en sí mismos. Desde el Indec, consultados por este diario para conocer una estimación desagregada del número de tobas en la provincia de Santa Fe y en especial en Rosario, indicaron que la información no estaba disponible por ciudades ya que se trataba de un muestreo por regiones. De esta forma, sin datos desagregados, no se puede conocer en detalle la proporción real de la población del pueblo Qom local. Por otro lado, hay funcionarios que dicen que censar a la comunidades tobas es muy difícil ya que están en constante movimiento.
Por su parte, desde la comunidad Qom local remarcan como una de las grandes deudas pendientes del Estado con la comunidad originaria, la realización de un censo específico.
Así y todo, en la preparación, relevamiento y difusión de la ECPI trabajaron personas de pueblos indígenas, coordinadores regionales, referentes provinciales, encuestadores y ayudantes de campo, junto al personal del Indec y las direcciones provinciales. Además se contó con la colaboración del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (Inai).
Pero sobre la cantidad concreta de aborígenes siguen las dudas. Desde el Indec explican que la pregunta sobre pueblos indígenas fue incluida en el Censo 2001 y estaba destinada a construir el marco para seleccionar la muestra de hogares que se aplicó con el ECPI. Pero que “no estaba prevista en un principio la publicación de sus resultados”. Sin embargo, en vista al interés que han suscitado los datos se ha decidido dar a conocer información censal básica acerca de los pueblos aborígenes.
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