VÉLEZ RECUPERÓ UN VIEJO HÁBITO: VOLVIÓ A GANAR
Y una noche volvieron las sonrisas a los rostros velezanos… Para que los pocos valientes que se animaron a desafiar el frío, la televisación en directo, la mala campaña y el día laborable se fuesen de Liniers con la alegría y la satisfacción de ver un buen funcionamiento del equipo y de juntar tres puntos.
Habían pasado cinco fechas sin triunfos (dos empates y tres derrotas al hilo) donde se derrumbaron las ilusiones por pelear bien arriba en la tabla de posiciones. Y enfrente había un rival, Olimpo que lo tenía de hijo —le había ganado 1 a 0 en los tres partidos jugados en el historial— a Vélez.
De entrada Vélez le dio fluidez y seguridad a su juego. Bien plantado, ordenado y con vocación ofensiva. Nada espectacular, aunque sí con la suficiente autoridad como para adueñarse del control del partido. Cubero avisó primero y su derechazo se fue cerca. Bustos, recuperando su viejo nivel y mostrando mucha concentración y firmeza en el medio, exigió a Vivaldo con un disparo desde afuera. Un tiro cruzado de Pablo Batalla, tras una buena jugada colectiva, salió cerca.
Hasta que Marcelo Bravo mandó un centro y Rolando Zárate cortó su sequía de cuatro partidos y con un frentazo marcó su reencuentro con el gol, a los 25 minutos. El número 12 en la cosecha personal del Roly en el torneo, líder de la tabla de goleadores.
Un golazo de Fuentes prolongó la alegría fortinera, a los 39 minutos. Vino el rechazo de la defensa de Olimpo, tras un corner de Batalla, y Fuentes, desde afuera del área giró y de espaldas al arco le pegó de chilena.
Los bahienses evidenciaron varias fallas, especialmente a la hora de manejar la pelota y dejando algunos espacios sin cubrir. La lucha de Rogelio Martínez en el medio y algunos intentos de Duré no alcanzaron para contagiar a sus compañeros.
Siguió insistiendo Vélez en el segundo tiempo. Un cabezazo de Zárate salió cerca, también un remate cruzado de Bianchi. Empezó a surgir Vivaldo para negarle goles a Zárate — el rebote le quedó a Batalla y su disparo dio en el travesaño— y poco después Delorte aprovechó una falla defensiva, entre Fuentes y Pellegrino, y descontó. Enseguida un remate de Laspada se fue encima del travesaño. Y otro de Galván motivó una atajada, en dos tiempos, de Peratta. Parecía que reaccionaba Olimpo y que Vélez iba a complicarse.
Pero finalmente eso no ocurrió. Volvió a entrar el menor de los Zárate, Mauro de 17 años, y ofreció frescura y atrevimiento. Su hermano, Rolando, insistió buscando un nuevo festejo y dos veces, sobre la hora, se lo tapó Vivaldo. También hubo un frentazo del Burrito Martínez que anduvo cerca.
Los pocos valientes que ocuparon tribuna y platea locales terminaron festejando y aplaudiendo. Después de varias fechas recobraron el orgullo. Aunque entrar a la Copa Libertadores asome como una misión casi imposible y meterse en la Sudamericana aparezca como algo lejano.
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