VENEZUELA: CHÁVEZ LLAMÓ A LA OPOSICIÓN A ACEPTAR LA DERROTA
Hasta diciembre de 2006. Los chavistas festejan el triunfo de la Revolución Bolivariana.
“No puede uno explicarse cómo a estas alturas todavía algunos dirigentes de la oposición no tengan la altura, el gesto democrático de aceptar que no lograron revocarme el mandato, y por el contrario comiencen una vez más a alentar, a tratar de conducir al país por el camino de desobediencia a las leyes”, se exaltaba ayer el presidente de Venezuela ante decenas de corresponsales extranjeros.
Era indiscutible: Hugo Chávez había ganado la batalla, y ahora forzaba a que sus adversarios, amontonados en la heterogénea Coordinadora Democrática, respetaran el resultado. Según las últimas cifras del Consejo Nacional Electoral, el jefe de la Revolución Bolivariana fue ampliamente respaldado por los venezolanos: contado el 74 por ciento de los sufragios, el 57,84 por ciento de los votantes –4.917.279 personas– se opusieron a que se vaya, mientras que el 42,16 por ciento –3.584.835– le dijeron “Sí” a su salida del gobierno.
Chávez se impuso así en el primer referéndum revocatorio que enfrenta un presidente democrático en la historia de América latina, y lo hizo manteniendo y aún superando el porcentaje de votos –56,24– que lo ungió presidente por primera vez, el 6 de diciembre de 1998. Y pese a que la oposición intentó en las primeras horas de ayer desconocer el resultado, denunciando un “megafraude”, lo cierto es que observadores internacionales insospechados en su neutralidad, como el ex presidente norteamericano James Carter –director del Centro Carter, que monitoreó los comicios– y el titular de la Organización de Estados Americanos, César Gaviria, convalidaron la transparencia y corrección de la votación y escrutinio. Por ende, también de sus resultados.
“¿Está usted de acuerdo con dejar sin efecto el mandato popular, otorgado mediante elecciones democráticas legítimas al ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías, como presidente de la República Bolivariana de Venezuela para el actual período presidencial?”, rezaba la pregunta por la cual millones de venezolanos acudieron el domingo a las urnas y rompieron todos los récords de asistencia de las últimas tres décadas. Contestar “Sí” a la pregunta significaba poner fin al mandato presidencial. Votar “No”, era respaldar al mandatario hasta diciembre de 2006.
Tal fue la respuesta a la convocatoria, tanto dentro de Venezuela como en el exterior, que el cierre de urnas se postergó dos veces, la primera hasta las 20 horas, la segunda hasta una insólita medianoche venezolana. Los corresponsales de todo el mundo se quedaron en ascuas: la primera cifra oficial apareció a las cuatro de la mañana. Y aunque se sospechaba que la desbordante afluencia de votantes había sido útil al mandatario –las clases medias y altas, matriz opositora al chavismo, son las que menos ausentismo registran– los diarios argentinos no lograron tener datos fidedignos antes de su hora de cierre.
Éstos llegaron con creces durante la mañana y la tarde de ayer, cuando se fueron ventilando también las reacciones internacionales ante la consulta. Solamente Chile mantuvo una posición cauta: varias otras naciones, entre ellas la Argentina, saludaron oficialmente el proceso electoral, lo cual en términos diplomáticos significó a la par un reconocimiento del triunfo de Chávez y una advertencia a la oposición venezolana.
“El gobierno de Chile y en particular la Cancillería está haciendo el seguimiento de todo el proceso en ese país, y no nos pronunciamos mientras no haya mayor claridad”, dijo el vocero oficial, ministro Francisco Vidal, a la prensa en Santiago. Prácticamente a la misma hora, las seis de la tarde de ayer en la Argentina, un comunicado del gobierno de Colombia expresaba: “Felicitaciones, Venezuela; felicitaciones presidente Chávez. Unidad en Venezuela, por un porvenir brillante”.
Y a la inconfundible declaración, el presidente conservador Álvaro Uribe Vélez le agregó una felicitación personal, en la que afirmó que los venezolanos “le han dado una bella lección de democracia al mundo”.
Uribe habló desde República Dominicana, donde viajó para la asunción del presidente Leonel Fernández. Y También ayer desde allí el presidente de Honduras, Ricardo Maduro, expresó su “satisfacción” por el “ejemplo democrático” de Venezuela.
Más claro todavía fue el pronunciamiento de España, que “a la luz de los resultados anunciados y de la evaluación de los observadores internacionales”, felicitó a Venezuela, a su presidente y se “congratuló” por “el clima de libertad y respeto democrático”.
Y aunque fueron reproducidos un poco más tarde por la prensa venezolana, antes habían llegado dos de los pronunciamientos más esperados: el de la Argentina y el de Brasil, los principales socios del Mercosur. El presidente Néstor Kirchner llamó por teléfono para saludar en persona a Chávez, en su nombre y el de su esposa, la senadora Cristina Fernández (ver abajo). Lo propio hizo Luiz Inacio Lula Da Silva, quien después, sin medias tintas, pidió “humildad a los vencedores” y “serenidad a los vencidos”.
Un “invicto” que da su cuarto urnazo
“Seguimos invictos”, proclamó ayer un exultante Hugo Chávez Frías. Ex teniente coronel, ex comandante de un cuerpo de elite de paracaidistas del ejército, licenciado en Ciencias y Artes Militares, ex preso político por encabezar un alzamiento en 1992, el ideólogo y fundador de la República Bolivariana de Venezuela se queda.
En rigor, el domingo fue la cuarta elección que lo tuvo como triunfador. La primera, en 1998, le permitió asumir la presidencia. La segunda, ungir la nueva Constitución de su país, convalidada por voto popular. En la tercera, en el año 2000, acató el texto de la carta magna que a sus instancias se había reformado: puso fin a su mandato y afrontó nuevas elecciones.
Con todo ello en su haber, ayer el carismático mandatario, que nació en una barriada de Sabaneta, en la provincia de Barinas el 28 de julio de 1954 y fue monaguillo, vendedor de flores y quiso ser beisbolista profesional, pidió a la oposición que respete la soberana decisión del pueblo.
“Estoy seguro de que van a fracasar una vez más en ese intento de desconocer a las autoridades, a la Constitución, a las instituciones y la voluntad de un pueblo”, dijo Chávez a los opositores que denunciaban fraude, distinguiendo de ellos aun a quienes habían votado en su contra. “La dirigencia no tiene la conducta de esos cientos de miles de compatriotas que votaron por el Sí”, dijo.
Para Chávez, el referéndum no fue otra cosa que una ratificación más del rumbo de su gobierno hacia un “proyecto” o “concepto” bolivariano “alternativo al capitalismo que logre una verdadera democracia”.
Bush, más papista que el Vaticano
Aunque la OEA y el Centro Carter, encabezado por el ex presidente norteamericano Jimmy Carter, llamaron a la oposición venezolana a “asumir” los resultados del referéndum, el gobierno de George W. Bush había resuelto no reconocer –al menos hasta anoche– la victoria de Hugo Chávez, “hasta que no se analicen las denuncias de fraude”.
El caso es que éstas también fueron sostenidas por los obispos venezolanos, quienes sin embargo “invitarán” a la oposición a admitir la derrota. Es que ayer, desde el Vaticano, el cardenal venezolano José Castillo Lara “invitó” a que tomarán esa decisión “por la paz social”.
Lo cierto es que los observadores no dieron crédito: Carter dijo que los informes de su organización “coinciden” con el resultado oficial. “Hay una clara diferencia a favor del presidente Chávez”, añadió. Y el titular de la OEA, César Gaviria, expresó: “No hemos encontrado ningún elemento hasta ahora que nos muestre que hubo fraude o manipulación del resultado”.
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