Venezuela vale oro
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China, Rusia, Turquía e Irán se encuentran en la política de restablecer el patrón oro de sus monedas de intercambio como pieza fundamental de su guerra comercial con EE.UU. Venezuela tiene la reserva de oro más importante del mundo.
Por Pablo Benito
La política mundial en general y la regional, en particular, hablan de Venezuela. De su crisis institucional, política, cultural y económica. Claro está que ese interés puesto sobre un país del cono sur, en lo que es geopolítico, no preocupa en cuanto a los niveles de democracia o dictadura que se vivan en esa nación.
Sí es genuina la solidaridad de la opinión pública para con lo que la “opinión publicada” muestra y resulta desgarrador. No hablamos de Haití, Honduras, Nicaragua, Somalía o Kenia y mucho menos de Qatar, la dictadura monárquica que recibirá el próximo mundial de fútbol y hasta auspicia camisetas de populares clubes de fútbol del mundo. Incluso no miramos, no se muestra, cómo sigue la multi guerra en Siria. Oriente ya no es Medio y se corrió a un lado. La cancha elegida, por EE.UU., Rusia y China, es Venezuela. Ahí se desarrolla el partido que se conoce como “batalla comercial”.
Es un dato objetivo y fuera de toda especulación conspirativa. Luego, a la hora del juicio de valor, podremos decir qué tan malo y tirano es Maduro. Lo que no podemos creer, sin sonrojarnos, es que a Trump, a Putín o a Xi Jinping les acongoja el bienestar y las libertades del pueblo venezolano. La xenofobia de uno, la homofobia de otro y el nacionalismo milenario del último, hacen poco creíble el humanismo representado en estos jefes de Estado, básicamente expansionistas, aunque de imperios modernos se trate.
Cabe preguntarse entonces, más allá de lo político y estratégico ¿Qué tiene Venezuela para ser el lugar elegido por las potencias como nuevo escenario para medir la extensión de sus miembros?

Las venas abiertas de Venezuela
Eduardo Galeano en “Las venas abiertas de América Latina”, hace una cruda descripción de las inequidades del país, allá por los años 60 y refiere a dos tipologías de esa situación que no dista demasiado de lo que hoy ocurre con el agregado de “nuevos ricos” que provienen, directamente, de enormes bolsones de corrupción del gobierno, en todos sus niveles. Como ocurre en la Argentina, los representantes del modelo “nacional y popular” son una nueva burguesía que eligen vivir en Puerto Madero, en barrios privados y son ricos en representación de los más pobres. Ese también es un dato objetivo.
Decía Galeano, “…el cerro Bolívar, en Venezuela, es tan rico que la tierra que le arranca la US Steel se descarga directamente en las bodegas de los buques rumbo a los Estados Unidos”. Por otra parte, describiendo el perfil de esa Venezuela “próspera” y con un nivel de riquezas naturales, a 2019 no explotadas, el uruguayo, en su libro que fuera regalado a Obama por parte de Chávez , escribe “…Caracas creció siete veces en treinta años; la ciudad patriarcal de frescos patios, plaza mayor y catedral silenciosa se ha erizado de rascacielos en la misma medida en que han brotado las torres de petróleo en el lago de Maracaibo. Ahora, es una pesadilla de aire acondicionado, supersónica y estrepitosa, un centro de la cultura del petróleo que prefiere el consumo a la creación y que multiplica las necesidades artificiales para ocultar las reales. Caracas ama los productos sintéticos y los alimentos enlatados; no camina nunca, sólo se moviliza en automóvil, y ha envenenado con los gases de los motores el limpio aire del valle. En las laderas de los cerros, más de medio millón de olvidados contempla, desde sus chozas armadas de basura, el derroche ajeno. Relampaguean los millares y millares de automóviles último modelo por las avenidas de la dorada capital”.
Para los nuevos venezolanólogos, este “sendero previo” de la historia, descrito por Galeano en la década de los 60, puede remontarse a la compresión de una cultura popular anémica y sin un proyecto de desarrollo nacional a pesar de la enorme riqueza natural que guarda y que culmina en la entrega de sus activos naturales para evitar la fatiga de manufacturarlos y abandonarse a modelos extractivistas que son hambre para hoy y para mañana, con algún espejismo de bienestar social por espasmos de redistribución del excedente por medio del asistencialismo y no, claro que no, por intermedio de la industrialización.

El extractivismo ya tiene dueño
En la superficie, la relación China-Venezuela encaja en el patrón más amplio de comercio, inversión y vínculos financieros basados en materias primas con América del Sur durante la primera década del siglo XXI. El auge de los commodities liderado por China aproximadamente desde el 2003 al 2013, signó el comienzo de nuevos flujos comerciales masivos de productos agrícolas (soja), minería (cobre y mineral de hierro) y energía (petróleo) de Sudamérica a China. Rápidamente se convirtió en el socio comercial número uno para países como Brasil, Chile y Perú. Venezuela, con las reservas de petróleo más grandes del mundo parecía ser el socio perfecto para el mayor importador de petróleo crudo a nivel global.
A pesar de que Venezuela ha descendido a la crisis, al menos oficialmente China permaneció enfatizando la “complementariedad” natural de la relación, un lastre estabilizador en medio de la tormenta. Sin embargo, desde el principio, la relación China-Venezuela se ha destacado entre todos los vínculos de China con los países ricos en commodities, no solo en América del Sur sino en todo el mundo. Chávez y el “súper banco” de China, el Banco de Desarrollo de China (BDC), crearon juntos una asociación diplomática de préstamos para el petróleo con el objetivo de exhibir las posibilidades de la cooperación sur-sur, promovida por el surgimiento de China como un actor global. Chávez acordó préstamos por 40 mil millones de dólares a cambio de petróleo.
En Venezuela, Chávez vio a China como un socio crucial en los esfuerzos por controlar los abundantes suministros de petróleo de la nación e implementar agendas radicales de política nacional e internacional. No solo la expansión de las exportaciones a China se ajustó a la retórica de Chávez, basada en diversificar la dependencia de las exportaciones en los EE.UU., sino que los acuerdos masivos de préstamos para el petróleo con el BDC proporcionaron un suministro constante de recursos económicos y políticos, siendo fondos canjeables que ningún otro acreedor internacional proporcionaría o podría proporcionar. Del lado chino, hubo otra relación comercial y de inversiones, que en gran medida fue muy práctica, con un país sudamericano rico en commodities que pronto se convirtió en algo muy diferente.
Rusia
Ha incrementado significativamente sus acciones en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde se encuentran las reservas de petróleo más grandes del mundo por medio de la maquinaria estatal Rosneft liderada por Igor Sechin un exagente de inteligencia ruso. Rosneft ha obligado al Gobierno de Venezuela a cederle en concepto de garantía, el 49,9% de Citgo, una empresa refinadora de petróleo y comercializadora de gasolina, lubricantes y petroquímicos de capital totalmente venezolano en Estados Unidos, a cambio de un préstamo de 1.500 millones de dólares.
Además, se le ha otorgado a Rosneft la licencia de extracción de gas natural para las próximas tres décadas y lo extraído se destinará completamente a la exportación, y eso en un país donde este recurso escasea y debe importarse para el consumo interno. Según los documentos a los que ha tenido acceso ABC, se evidencia que el Estado venezolano acordó privilegios inconstitucionales a la trasnacional por encima de los intereses de la nación. Petróleos de Venezuela, Pdvsa, según estos documentos, lo hace para recaudar dinero y pagar a proveedores y vencimientos de deudas.
Un informe que el Consejo Mundial del Oro publicó el pasado 1 de noviembre confirma que en los últimos meses Rusia compró más cantidad de este metal precioso que cualquier otro país del mundo.
Moscú ha logrado negociar su participación en el Arco Minero, una zona de 114.000 kilómetros cuadrados con riquezas minerales, situada al sureste del estado Bolívar, en donde se estima hay 7.000 toneladas de reservas de oro, cobre, diamante, coltán, hierro, bauxita y otros minerales.
Confesión de parte
La crisis Venezuela, permitió que Inglaterra, nuevamente, desempolve su política pirata, está vez, sin asaltos a barcos, pero volviendo a una versión remixada de “Piratas del Caribe”. El Banco de Inglaterra, demócratas defensores de las libertades individuales si lo hay, negó el retiro de oro, depositado por el gobierno de Venezuela, en sus arcas por la suma de 1.200 millones de dólares. Representantes del Banco Central de Venezuela elevaron la solicitud para el retiro de tales fondos y la petición fue de nuevo rechazada. En noviembre de 2018, se contabilizaban en 14 el número de toneladas de oro nacional las que se encuentran en las bóvedas del referido banco, en ese entonces su valor se calculaba en $550 millones. Andrew Lewer, miembro del Parlamento británico, envió una carta a Mark Carney, gobernador del Bank Of England; y a Philip Hammond, canciller de Hacienda, en la que pide “la no repatriación del oro venezolano ante la ilegitimidad de las autoridades venezolanas”.
Sólo para tener como eje de razonamiento, China, Rusia, Turquía e Irán se encuentran en la política de reestablecer el patrón oro de sus monedas de intercambio como pieza fundamental de su guerra comercial con EE.UU. Venezuela tiene la reserva de oro más importante del mundo.
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