Ver la final del fútbol en Río 2016 es un sueño demasiado costoso
:format(webp):quality(40)/https://notifecdn.eleco.com.ar/media/2016/04/juegos-olimpicos-rio-2016.jpg)
Presenciar la ceremonia inaugural y la definición por la medalla dorada del fútbol puede valer US$ 6000 para los aficionados de nuestro país por tener que adquirir paquetes; entretelones de la odisea para conseguir tickets.
Disfrutar de unos Juegos Olímpicos normalmente requiere una inversión importante para los fanáticos argentinos, ya que hay que sumar entradas, pasaje aéreo, alojamiento y siempre se celebran lejos de Sudamérica. Asistir a unos evento de esta categoría es casi un privilegio. Es por eso que Río de Janeiro 2016 encendió la ilusión de esos argentinos que fueron ahorrando año tras año para alcanzar su meta: ver a Usain Bolt pasar como un rayo, maravillarse por las gigantes brazadas de Michael Phelps, disfrutar del Dream Team, asistir a la última cita de los que aún persisten de la Generación Dorada, presenciar un combate olímpico de Paula Pareto o acompañar la primera participación de la jovencísima tiradora Fernanda Russo. Claro, siempre y cuando consigan entradas para verlos. Porque desde hace meses eso se avizora como una misión imposible o a precios con valores muy elevados para el bolsillo local. Presenciar la ceremonia inaugural y la final de fútbol podría costar casi 6000 dólares, dado que sólo se puede acceder a esos acontecimientos con un paquete que incluye alojamiento y pasaje aéreo que ofrece la única agencia habilitada en la Argentina.
Cada país cuenta con una agencia de turismo oficial, elegida por el comité olímpico local. El Comité Organizador de los Juegos le vende a esa agencia la totalidad de las entradas que le corresponden al país y luego ésta las revende hasta con un 20% de remarcación: tiene prohibido comercializarlas a un precio mayor. En la Argentina, desde los Juegos de Pekín 2008, la agencia elegida por el COA es Turicentro Viajes SA. “Nunca le pudimos comprar”, asegura Alejandro Crespo, quien desde Sydney 2000 asistió a todos los Juegos Olímpicos junto con su esposa Analía. Viven en Trenque Lauquen, y les gustaría disfrutar en el Estadio Olímpico de Germán Lauro, por ejemplo, un atleta que se mantiene desde hace cuatro años en la elite y que es coterráneo de ellos.
En su página web, Turicentro ofrece la venta de tickets a través de paquetes, entradas individuales o lo que se denomina “follow my team”, una modalidad que da la chance de seguir a una selección a lo largo de la competencia. Las entradas no pueden comprarse de manera online, como sí ocurre en otros países. Tras una consulta, un vendedor se contacta con el interesado. En cambio, en las agencias de otras naciones todo es más sencillo: la compra se lleva a cabo en tan sólo algunos clics. LA NACION pudo comprobarlo en Chile y en España. En el caso español (la compañía revendedora es SportsWorld Ltd), podían adquirirse las entradas más requeridas, como la ceremonia inaugural, la final de los 100 metros de natación y la definición de la medalla de oro del fútbol. Esta última final también se consigue con la agencia chilena Cartan, que opera en toda Sudamérica, excepto en la Argentina.
La otra cuestión es la disponibilidad de entradas de Turicentro. Crespo afirma que jamás consiguió entradas individuales para los eventos más requeridos, como la final de los 100 metros, finales de natación o de gimnasia artística. “Para los Juegos de 2008 fuimos a la agencia y nos ofrecían valores carísimos, con paquetes ya armados y con entradas a deportes determinados. Ellos me lo imponían, que eran los deportes menos requeridos. Paquetes para ver finales, imposible”, relata.
Augusto Mazzini, ingeniero en sistemas, también acude a los Juegos Olímpicos desde Sydney 2000. Tiene experiencia en la compra de entradas y también criticó el sistema argentino de venta: “A Pekín viajamos sin entradas. Compramos allá o en agencias del exterior”, explicó. Pero esta vez, la chance de conseguir entradas en agencias extranjeras es más complejo porque el Comité Organizador exige que las ventas se hagan a los ciudadanos del país, cuyas tarjetas también deben ser emitidas en el mismo territorio. En Pekín y en Londres, Crespo adquirió sus entradas gracias a amigos en el extranjero. Pero esta vez todo se complica porque son sus amigos quienes deberían aportar la tarjeta de crédito y es un compromiso al que no quiere exponerlos. “A los Juegos más lejanos pude asistir. Pero a Río, que lo tengo acá al lado, no estoy pudiendo”, se lamenta.
Para Julián González, empleado administrativo y fanático del handball, estos serán sus primeros Juegos. Asegura que “no es buena” su primera experiencia. González intentó comprar entradas apenas salieron a la venta, en agosto del año pasado: “Si querés comprar la final de los 100 metros, no está, no existe”, describe. Decidió comprar la modalidad “follow my team” para asegurarse asistir al handball. “Hace tres años que estoy ahorrando para este momento”, añade. Además, confirma que las entradas más solicitadas sólo se pueden adquirir si se compra el paquete de pasajes áereo y hospedaje que ofrece Turicentro: “Son caros, están entre 3500 y 4000 dólares”, afirma. Crespo coincide: “Por un paquete de 3 ó 4 días, nosotros nos vamos 15 días y con 20 entradas”, precisa.
Otra interesada, que prefirió mantener el anonimato porque aún tiene esperanzas de conseguir alguna entrada, le indicó a LA NACION que se acercó a las oficinas de Turicentro para comprar tickets y tampoco tuvo éxito. Le indicaron que “Río les va habilitando de poco” las entradas. Sin embargo, fuentes del Comité Organizador de Río 2016 comunicaron que las entradas fueron cedidas todas al mismo tiempo y en una única vez.
El contador rosarino Enrique Riba posee una enorme experiencia en asistir a los Juegos Olímpicos como turista: desde México 1968, concurrió a todas las citas. A los 86 años, pretende seguir su marca yendo a Río. La semana pasada acudió a las oficinas de Turicentro, con la esperanza de conseguir alguna entrada. Le prometieron que lo contactarían para comunicarle qué podrían ofrecerle para sus 13os Juegos: “Jamás me imaginé que iba a tener la fortuna que tuve de ir a 12 Juegos Olímpicos. Siempre hay una cuota de ansiedad por concretar todas las cosas. Ahora lo que nos falta son las entradas”, dice Riba, con la ilusión de un niño que emprende una nueva aventura. Hasta ahora, parece una misión imposible.
La agencia oficial justificó la venta mediante paquetes
Uno de los puntos que más cuestionan los turistas argentinos que quieren adquirir entradas para los Juegos Olímpicos de Río 2016 es la imposibilidad de comprar accesos de manera individual a los eventos más importantes. Sólo se pueden conseguir a través de paquetes que oscilan entre 3400 y 6000 dólares. “No puedo poner todas las entradas individuales a la venta porque con el 20% [es lo que se remarca la entrada] no cubro los gastos”, argumentó en diálogo con LA NACION Carlos Gianni, presidente de Turicentro Viajes SA, la agencia oficial elegida por el Comité Olímpico Argentino (COA) para comercializar los tickets en la Argentina.
De acuerdo con la disponibilidad de entradas de Turicentro, asistir a la ceremonia de clausura y la final de fútbol costaría 5934 dólares en los paquetes que ofrece (incluye alojamiento 4 días y 3 noches en un hotel tres estrellas, y pasaje aéreo y traslados). Según los cálculos que hizo LA NACION, si las entradas se hubiesen comprado de manera individual, e inclusive alojándose en un hotel 4 estrellas, el precio podría descender a 2900 dólares. En el sitio web de Turicentro informan que las entradas son categoría D, pero, en diálogo con LA NACION, afirmaron que es un error y que son categoría B. Entonces, la nacion tomó estos últimos valores y son las entradas que debieran recibir los compradores. Es decir, a casi la mitad de lo que ofrece Turicentro. “Una cosa es que quieran ganar plata, y otra es que nos roben”, disparó otro argentino que suele asistir a los Juegos Olímpicos y que prefirió el anonimato, añadiendo que con la agencia anterior, es decir, antes de Pekín 2008, jamás habían tenido inconvenientes.
Gianni se defendió de las críticas: “Te exigen un mínimo de 20% de entradas individuales a la venta. Nosotros pusimos el 30%”, explicó el empresario. En cuanto a las pocas entradas de los deportes olímpicos más demandados, como la natación, la gimnasia o el atletismo, Gianni argumentó: “Para eventos de muchísimas entradas nos dan 15 ó 20. Por ejemplo, para la final de natación nos dieron 10 entradas y el estadio tiene capacidad para 5000”.
Donovan Ferreti, director de Ticketing del Comité Organizador de Río 2016, respondió que no pueden responsabilizarse por la forma que elige la Argentina para vender las entradas: “Esa es una decisión comercial local. Nosotros, como Comité Organizador, estamos restringidos a vender los boletos sólo en Brasil. Para el resto del mundo, son los comités olímpicos locales los que tienen los derechos para hacer las ventas; pueden realizarlas ellos directamente al público o a través de un revendedor de tickets autorizado, como es el caso de Turicentro en la Argentina”, manifestó. A su vez, aclaró que en junio empezarán “a venderse tickets de manera individual en las boleterías en Brasil”.
Según otras fuentes consultadas, dado los problemas que algunos turistas experimentan en su país de origen y que la venta de tickets todavía está lejos de los números que esperaban, el Comité Organizador podría ofrecer de manera online entradas que los extranjeros podrán comprar y luego retirar en Río de Janeiro.
Este contenido no está abierto a comentarios

