Vernet, promotor de San Luis
El gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, acaba de sumar a otro histórico amigo del peronismo a su siempre llamativa gestión de gobierno. José María Vernet, ex gobernador de Santa Fe y canciller durante la vertiginosa presidencia de Adolfo Rodríguez Saá a fines de 2001, acaba de firmar un contrato con el gobierno puntano para coordinar un ambicioso proyecto de radicación de pequeños emprendimientos en la provincia cuyana. Aunque los trabajos no comenzaron, Vernet ya recibió un adelanto de $ 67.000 del total de los $ 223.967 destinados por el gobierno para financiar la prueba piloto, que durará nueve meses. Desde la oposición puntana criticaron la movida. "Queremos saber si hubo concurso de antecedentes, si se compararon precios con otros proyectos, si la iniciativa es razonable", expresó a LA NACION el diputado provincial Juan José Laborda Ibarra (Nuestro Compromiso), quien presentó un pedido de informes en la legislatura provincial para investigar la contratación. El ex mandatario santafecino ni se inmuta cuando LA NACION lo consulta sobre el monto acordado, que figura a su nombre en el decreto 865/2006 del 17 de marzo último. "No son honorarios personales. Ojalá lo fueran", dice Vernet riéndose, y afirma que le corresponderán sólo $ 5000 por mes como coordinador y que el resto se destinará a técnicos y promotores. El proyecto, original, por cierto, consiste en detectar trabajadores de pequeños talleres o producciones familiares de menos de diez empleados en el conurbano bonaerense que deseen emigrar. Por medio de un tutor, el interesado conocerá su eventual vivienda, el lugar de su futura fábrica y hasta a sus vecinos. Si la experiencia resulta exitosa, según explicó, el plan prevé una etapa posterior de masificación y una rutina de gran absorción de interesados. Pergaminos Vernet recuerda su pasado como profesor de la OEA, consultor del Banco Mundial y el Consejo Federal de Inversiones, y afirma: "Regreso a la consultoría, no a la política". De todos modos, la elección del destino de su regreso no parece casual. El rosarino Vernet, que llegó a la gobernación de Santa Fe en 1983 con el apoyo de la poderosa UOM de Lorenzo Miguel, trabó vínculos con Adolfo Rodríguez Saá, por entonces gobernador de San Luis. Catorce años después, Rodríguez Saá le ofreció ser canciller y ministro de Defensa de su gobierno. "Acepté por mi obligación militante; fueron días terribles", recuerda Vernet, quien tuvo a su cargo comunicar a gobiernos extranjeros la polémica suspensión del pago de la deuda externa decidida por el puntano. A fines de los 80 fue ministro de la Producción bonaerense del gobernador Antonio Cafiero. Uno de sus compañeros de aquel gabinete lo recuerda como "un gran orador, con visión", aunque reconoce: "Integra el aparato del PJ, acepta las reglas y actúa en consecuencia". Sin cariño, radicales santafecinos recuerdan que aquel 30 de octubre de 1983 se acostaron como ganadores de la elección y -caída del sistema mediante- se desayunaron con la derrota a manos de Vernet. También insisten en endilgarles a sus allegados aquel polémico robo de lo que quedaba del puente colgante que se llevó una crecida del río Paraná. Vernet, que tiene a su viejo amigo, el bonaerense Hugo Franco, como aliado en el gabinete puntano, niega que todo se relacione con el armado de Adolfo, de cara a los próximos comicios. E insiste: "En San Luis, terminó la etapa de la promoción industrial; empieza la promoción de población".
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