VERÓNICA, ESTABLE TRAS EL TRASPLANTE DE CORAZÓN
Una cirugía que duró menos de lo esperado y que tuvo un resultado exitoso abrió ayer el capítulo de la esperanza en la historia de Verónica Rosa, la maestra de 35 años que hace nueve días sufrió un infarto masivo y entró en la lista de espera del Incucai para recibir un trasplante de corazón.
Tras una semana de angustia con el peor de los pronósticos para el caso de que no llegara el órgano requerido, anteanoche, y en sólo tres horas, a Verónica le practicaron el implante de corazón que le salvó la vida en la Fundación Favaloro.
“Ella está estable y nosotros, muy esperanzados, porque nos dicen que va bien. Queremos agradecer a la fundación, al equipo médico y muy especialmente a la familia de la persona que donó el órgano. Gracias a ellos, que deben estar pasando un mal rato, nosotros recuperamos una hija”, dijo ayer Silvia, la madre de Verónica, a LA NACION en la puerta de la clínica.
La acompañaba su otra hija, Agustina, de 32 años, que es muy parecida a su hermana mayor. Varios rosarios colgaban del cuello de cada una. “Si no hubiéramos tenido fe, nos hubiéramos vuelto locos. Incluso siendo creyentes nos sentimos desesperados…”, reflexionó Agustina.
Tal vez a Verónica -que tiene un hijo de 11 años- también la ayudó ser devota de San Expedito, el patrono de las causas urgentes, para lograr conseguir en una semana un corazón sano que reemplazara el suyo enfermo. Y para que la cirugía, que suele durar más de cinco horas, se resolviera en tres.
Según el parte médico leído por uno de los miembros del equipo de trasplante, Alejandro Bertolotti, el trasplante comenzó a las 21.15 de anteayer y terminó poco después de la medianoche. No existió ningún tipo de complicación; la paciente evolucionaba ayer en forma estable, “con buena función del órgano implantado”.
Claro que, como todo recién trasplantado, la joven madre atraviesa horas críticas en las que se define si el cuerpo acepta o rechaza el nuevo músculo cardíaco. “«Vero» continúa en terapia intensiva, con respirador artificial, sedada. Nos explicaron que ahora empieza otra etapa, un proceso que es más lento”, sintetizó Silvia.
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