VIAJE PRESIDENCIAL: KIRCHNER CALIFICÓ CON “12 PUNTOS” SU VISITA A CHINA
Doce puntos sobre diez”. Esa fue la optimista calificación que hizo ayer el presidente Néstor Kirchner de su gira por la República Popular China, un viaje que, según él mismo, “marca un antes y un después” en la relación de Argentina con ese país de Asia.
Kirchner hizo estas breves declaraciones radiales al cabo de dos días en los que tomó contacto con el presidente chino, Hu Jimbao; con el primer ministro Wen Jibaoy; con el titular del Congreso, Wu Sanguo; y además firmó varios convenios bilaterales para mejorar la relación bilateral con el gigante asiático.
“Estoy profundamente satisfecho y entusiasmado” por el desarrollo de la visita, definió el Presidente con aparente entusiasmo. Y confió en que la gira —compartida con varios gobernadores, legisladores y unos 250 empresarios argentinos— sea la base de “una integración permanente” entre los dos países.
No son habituales las salidas por radio del Presidente, un hombre que dosifica los reportajes. En todo caso, su decisión parece un gesto para amplificar las repercusiones de la visita a la milenaria Pekín. En el Gobierno son concientes de que los episodios de violencia que involucraron en las últimas horas a los piqueteros aliados de la Casa Rosada, concentran mayor atención mediática que el viaje de la numerosa delegación argentina.
De hecho, el canciller Rafael Bielsa blanqueó ayer esta sensación, cuando admitió —también en declaraciones radiales— que la polémica por el accionar piquetero y la muerte del dirigente de la FTV, Martín Cisneros, “ha opacado” la repercusión del viaje de Kirchner y su potencial importancia en términos comerciales para el empresariado argentino.
Pero además, la gira tuvo una cachetada adicional cuando trascendieron declaraciones del subsecretario de Asuntos Hemisféricos de EE.UU, Roger Noriega, expresando la preocupación de aquel país por el conflicto social.
Incluso se generó un cruce entre la Cancillería y la embajada norteamericana a propósito de declaraciones de Bielsa.
Fuentes de la delegación argentina contaron que Kirchner está en permanente contacto con Buenos Aires para informarse sobre la evolución del tema piquetero, que tendrá otro pico de tensión el próximo viernes. Ese día, dirigentes duros y blandos convocaron a una movilización al barrio porteño de La Boca, donde fue asesinado Cisneros.
Voceros del gobierno tuvieron que salir a desmentir que Kirchner tenga previsto adelantar su regreso de China para ocuparse personalmente de este tema.
Ayer por la mañana, el Presidente suspendió una visita prevista a la mítica Ciudad Prohibida, donde se encuentra el Palacio Imperial que, a lo largo de los siglos, albergó a diecinueve emperadores. Se indicó que la decisión obedeció a su deseo de descansar, tras la intensa agenda desarrollada en su primer día de actividad oficial. Varios imitaron a Kirchner. Entre ellos el gobernador Felipe Solá. Con él, el Presidente analizó —en una reunión en la residencia donde se aloja— el incidente en la ciudad bonaerense de Tres Arroyos que terminó con el despido del jefe de la Policía provincial, Ernesto Lamardo
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