Villa G. Gálvez: Rebajan una sentencia por considerar que la detención del imputado fue ilegal
El condenado por un crimen y otros dos delitos debía purgar 16 años y medio pero un tribunal lo absolvió de uno de los atracos.Un hombre que había sido condenado a 16 años y medio de cárcel por un homicidio, el robo de una moto y el asalto a un negocio obtuvo una rebaja en la condena luego de que un tribunal de revisión advirtiera que, en el último caso, había sido detenido en un allanamiento policial “ilegal” y lo absolvió de ese delito. El resto del fallo quedó firme y pasará 15 años en prisión por matar de un disparo a un motociclista en junio de 2011 en Villa Gobernador Gálvez y por el intento de robo de una moto.
Julio Andrés Albornoz, de 25 años, fue informado días atrás en una audiencia sobre el veredicto de los jueces Alfredo Ivaldi Artacho, Adolfo Prunotto Laborde y Carlos Carbone, quien se abstuvo de opinar. Los magistrados de segunda instancia revisaron la condena que le había impuesto el juez de Sentencia Julio Kesuani.
Por tres delitos, entre ellos el crimen de Diego Raúl Santa Cruz, recibió 14 años de prisión que se unificaron con una pena condicional previa por un robo consumado y otro en tentativa. En total, Albornoz debía cumplir 16 años y medio.
Pero sus abogados Carlos Varela y Adrián Martínez apelaron y el caso llegó a revisión.
Al pecho
La causa principal era por el crimen de Santa Cruz, el 19 de junio de 2011 a las 13.30 en Edison al 100 de Villa Gobernador Gálvez. Según el texto de la condena, Santa Cruz iba en moto con un chico de 17 años cuando Albornoz, acompañado por un menor de edad, le disparó con un arma calibre 38 largo y lo hirió en el tórax.
Santa Cruz fue auxiliado por una vecina a quien alcanzó a decirle que el atacante había sido Albornoz junto con Sebastián “Tarta” C., quien estuvo implicado al principio pero luego fue sobreseído. “Me pegaron el Julio y el Tarta. Preguntale a Leo”, le dijo agonizante a la mujer. Y mientras decía esas últimas palabras, antes de que lo llevaran al hospital, su cuerpo expulsó de la zona de la abdomen una bala que su madre resguardó para entregar al Tribunal.
Relatos
El adolescente que iba en la moto, Leo, contó que ese día Santa Cruz pasó a buscarlo para que lo acompañara a la casa de un amigo. “En un momento le pegaron un tiro a Diego, uno solo. Sentí que pasaba la bala por el costado de su cuerpo”, contó.
El chico dijo haber visto a Albornoz, a un menor de edad y a “Tarta”, dos de ellos armados. Y dijo que tuvo que mudarse porque el hombre ahora condenado “conforma una banda como de veinte personas que se juntan por todos lados”.
“Ellos tres iban caminando, encapuchados, y al tirar salieron corriendo”, contó Leo. No pudo precisar quién de los tres disparó pero sí que C. llevaba una pistola negra y Albornoz un revólver calibre 38 largo. De ese calibre era el proyectil homicida, según la autopsia y la pericia practicada al proyectil.
El chico también declaró que tenía problemas previos con Santa Cruz: éste tenía problemas con la familia de su novia y le había jurado que “cuando lo viera lo bajaba”. Unos cinco meses antes, precisó, el acusado le había robado unas zapatillas nuevas cuando él iba en bicicleta por Pueblo Nuevo pero no se animó a denunciarlo.
Para los jueces que confirmaron el fallo, el ataque estaba dirigido a Leo pero el disparo terminó matando a Santa Cruz. Un testigo del ataque contó que ese día estaba tomando Fernet con su hermano y pasó junto a él Albornoz “con un arma de fuego en la mano tipo 32 o 38 largo cromado”. Entonces vio doblar en una moto a Santa Cruz, acompañado por Leo. “Entonces Julio los deja pasar y de atrás, desde la derecha, le pega un tiro. Leo se bajó, se fue asustado”.
Pruebas
Con todos estos elementos, para los jueces, se reunió un “gravísimo arsenal probatorio” contra el acusado y por eso confirmaron la condena por homicidio agravado. La sentencia también comprende una acusación por el intento de robo de una moto Yamaha XTZ negra estacionada en Espora al 400 de Villa Gobernador Gálvez con linga y candado. Albornoz fue sorprendido por el dueño en pleno robo. Arrojó la moto y corrió hasta una casa en construcción de Tucumán al 2300 donde lo apresó la policía. Fue un mes antes del crimen, el 11 de mayo de 2011 a las 21.30.
Requisa
De las tres causas por las que Albornoz había sido condenado, una no prosperó. Es que también estaba acusado de haber asaltado junto a tres hombres y una mujer un drugstore de Arroyo Seco para sustraer 400 pesos, tarjetas de teléfono, cigarrillos, una gaseosa y un celular con los que escaparon en un Peugeot 206 negro. Fue el 11 de julio de 2011, el mes posterior al homicidio. Con él fueron condenadas otras dos personas.
En este caso los jueces le dieron la razón al planteo de la defensa. Una hora después del hecho, agentes del Comando Radioeléctrico vieron en Villa Gobernador Gálvez un Peugeot 206 sin chapa trasera y, cuando lo examinaban, advirtieron que un hombre (el acta no precisa su identificación) parado frente a un pasillo intentaba escapar. Lo apresaron frente a esa casa y luego la allanaron.
Allí recuperaron los efectos robados en una bolsa, incautaron una pistola Bersa calibre 22 y apresaron a los otros sospechosos. Para los jueces, ese procedimiento “ha sido efectuado en vulneración a la cláusula de inviolabilidad del domicilio” porque “la policía avanzó indebidamente sobre el interior de la casa sobre la cual no había autorización judicial de ingreso”.
Como “un procedimiento irregular no se convalida por el éxito de sus resultados”, y ante “el irregular ingreso policial a la casa”, resolvieron absolver a Albornoz. Señalaron que “ningún dato permite esclarecer que él fuese el detenido en la puerta de la casa ilegítimamente invadida por la policía” y que “todos los reconocimientos fueron negativos”.
Así, la pena definitiva que deberá cumplir Julio Andrés Albornoz quedó fijada en 15 años por un homicidio y el robo de una moto.
Fuente: La Capital
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