VILLA OCULTA: FUE APRESADO EL PRESUNTO MATADOR DE AYALA
El domingo 7 de diciembre de 2003 el obispo de Santa Fe, Monseñor José María Arancedo, confirmaba a una treintena de niños de Villa del Parque cuando numerosos disparos de revólver sobresaltaron a los feligreses que participaban del oficio religioso.
En seguida se pudo ver que uno de los padrinos de confirmación, un hombre joven que momentos antes había salido de la iglesia de Cristo Obrero, reingresaba al templo mal herido. Ese era Fernando Ayala, quien alcanzado en el pecho por un proyectil de grueso calibre, dejaría de existir en el hospital público tres días más tarde.
La investigación del crimen -primer caso que ocupó la atención de la nueva Sección Homicidios-, parece haber cerrado recién ayer a la tarde, con la captura de un ex presidiario. Se trata de Francisco Presidente, el mismo hombre que en diciembre del ’99 se involucró en la muerte del padre de Fernando, Pedro Ayala.
Francisco Presidente -alias Fran-, fue apresado por los agentes de la URI en las cercanías de su domicilio de Padre Cattena 4693, cumpliendo de ese modo con una orden del juez instructor, José Manuel García Porta.
Las fuentes policiales que hoy dieron noticia del procedimiento practicado ayer en Villa Oculta hicieron notar que entre los Presidente y los Ayala existe un viejo encono por motivos que a esta altura ellos mismos parecen haber olvidado.
Por cualquier motivo
Lo cierto es que este asunto saca a superficie una más entre las tantas guerras sordas que libran los clanes del oeste santafesino, ya sea por el control del tráfico de drogas, la trata de blancas o el curioso atractivo de jugarse la vida por nada.
La intrincada historia que terminó a los tiros frente a la Iglesia de Cristo Obrero tuvo su momento más fuerte a mediados del ’99 cuando Presidente y sus muchachos saquearon la casa del mayor de los hermanos Ayala. Ese acto que habría derivado de anteriores roces entre unos y otros enfureció a Pedro, padre del ofendido.
Luego, cuando llegó a oídos de Presidente que el hombre tenía intención -contra lo que indica su código-, de denunciar lo ocurrido en sede policial, llegó hasta su casa y sin más, lo acribilló a balazos. Ese 24 de diciembre del ’99 no sólo Pedro Ayala fue asesinado, su esposa y el menor de la familia sufrieron gravísimas heridas.
La policía investigó lo sucedido en la casa de pasaje Irala al 4700 y detuvo a Francisco Presidente cuando andaba junto a otros destacados miembros de su gavilla como Gonzalo B, José Ramón B, Sergio, El Gordo, Barra, El Cholo, Chicharra y Pilín.
Lo que manda la calle
Presidente fue condenado por homicidio, pero como es sabido una cosa es lo que dice la justicia y otra muy distinta lo que manda la ley de la calle. Por aquello, el 5 de noviembre de 2000 una comisión policial halló muerto, con un agujero de bala en la cabeza, a José Ramón B, hermano menor de Gonzalo B.
Los policías que investigaron la muerte de José Ramón B. -en pasaje Irala y terraplén Irigoyen-, llegaron hasta el principal sospechoso y lo apresaron. Ese resultó ser Fernando Ayala, quien entonces tenía 20 años. Ayala fue llevado a la justicia y, condenado por homicidio, pasó tres años tras las rejas. Pero en marzo de 2003 recuperó la libertad en forma condicional.
La noticia alarmó a Francisco Presidente y más todavía a Gonzalo B., hermano mayor de José Ramón. Desde entonces uno y otro siguieron los pasos de Fernando Ayala hasta que el 7 de diciembre hallaron la oportunidad propicia para quitarle la vida cuando -entregado por una mujer-, se asomó incautamente a la puerta de la iglesia.
Por lo dicho, y por otros episodios violentos que no tuvieron mayor trascendencia pública, no sólo se hallan privados de la libertad Francisco Presidente y Gonzalo B., también los hermanos de Ayala -tres de ellos-, se hallan en igual situación, alojados en distintos institutos carcelarios de nuestra provincia.
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