VIOLENCIA EN EL CENTRO DE LA CIUDAD: DRAMÁTICO TESTIMONIO DE UN JOVEN BALEADO
Diego tiene una huella en su rostro que nunca olvidará. Un punto negro cicatriza lentamente. Es la marca de un disparo que le perforó la cara y terminó en su mandíbula. Los médicos dicen que no corre riesgo su vida y que se recuperará pronto.
El sábado cerca de las cuatro de la madrugada, Diego Arrieta de 25 años subió al Fiat Siena color ladrillo que conducía un amigo, tras jugar al pool en el pub Stroker de San Jerónimo al 2800.
Otro grupo de amigos tomó un segundo vehículo para seguir la caravana. Doblaron por Hipólito Irigoyen y luego por Urquiza.
Poco después -según el relato de Diego Arrieta- su amigo comenzó a hacerle seña de luces a un Ford Focus blanco con vidrios polarizados pensándo que se trataba de sus amigos.
En el semáforo más próximo los autos frenaron a la par. El conductor del Ford bajó la ventanilla y le recriminó su actitud. “Nosotros le pedimos disculpas porque lo habíamos confundido con un amigo nuestro”, relató Diego.
Más adelante el conductor del Ford continuó reprochándoles con maniobras en la circulación hasta que el Fiat lo chocó levemente, según explicó el joven Arrieta.
Entonces el conductor bajó del auto, tomó un arma, y les disparó a quemarropa.
El disparo rozó el brazo del conductor e impactó de lleno en el pómulo izquierdo de Diego Arrieta, a centímetros de su ojo.
Conmocionados, los jóvenes fueron al hospital Cullen para salvar la vida del herido, mientras que el conductor del Ford continuó su marcha.
Este suceso trascendió hoy tras la denuncia periodística del joven Arrieta, quien se encuentra internado en la sala 6 del hospital José María Cullen.
En diálgo con este medio, Diego Arrieta dijo: “Fue un milagro poder contarlo, porque si bien en el momento sólo sentí como un golpe de puño y no perdí el conocimiento, más tarde pensé lo peor”.
El joven es oriundo de Colastiné Norte y trabaja en un carribar de la costanera santafesina.
Los médicos afirman que la salud de Arrieta no corre peligro. “Sólo quedan algunas esquirlas en la mandíbula, pero no es nada”, finalizó Diego.
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