VIOLENTAS MARCHAS DOMINAN LA JORNADA INAUGURAL
Nuevas medidas para aliviar la abrumadora pobreza en Africa y la lucha contra el cambio climático serán desde hoy, y hasta el próximo viernes, objeto de arduas discusiones entre los líderes de los países más industrializados del mundo. Los jefes de gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia comenzarán tres días de conversaciones durante la cena en el lujoso hotel Gleneagles (Edición impresa).
Un acuerdo sobre el cambio climático podría ser el gran triunfo del encuentro, después de que los grandes ya han aprobado previamente duplicar a 49 billones de euros la ayuda a Africa. Pero el estado de la economía mundial, con la perspectiva de que en diciembre próximo un barril de petróleo llegue a los 80 dólares, se impone inesperadamente en la agenda, a pedido de Alemania, Canadá y Francia.
Un comunicado “de consenso” que incluiría una referencia al cambio climático —que EE.UU. se negaba hasta ahora a reconocer— ha sido obtenido en las negociaciones. Podría naufragar si el presidente Jacques Chirac insiste en mencionar el Protocolo de Kyoto, que Washington rechaza. EE.UU. se opone al control de las emisiones del dióxido de carbono, que son la base del alto nivel de contaminación industrial, con el argumento de que esa posición daña su economía.
Antes de partir desde Dinamarca rumbo a Escocia, Bush reconoció que “la superficie de la Tierra se está calentando” y que un aumento de los gases contaminantes causados por los seres humanos “está contribuyendo al problema”. Sin embargo, subrayó que sigue pensando que Kyoto no es el instrumento adecuado para atajarlo y es necesario dejar atrás ese acuerdo.
En su lugar, el jefe de la Casa Blanca propone “un camino mejor, que yo llamaría la era post-Kyoto”: la colaboración de los distintos países para compartir tecnologías innovadoras que respeten el medio ambiente y que pongan fin a la dependencia de los combustibles fósiles.
Mientras tanto, las delegaciones en Gleneagles continúan las conversaciones para tratar de acordar una declaración final en la que haya unidad acerca del cambio climático. Una opción de la presidencia británica es obviar los desacuerdos con EE.UU. y centrar más el debate en intentar una reducción de las emisiones de China, el segundo país causante de gases contaminantes en el mundo.
Durante tres días los primeros ministros y presidentes del club más poderoso del mundo firmarán el acuerdo por la ayuda africana, analizarán la posibilidad de condonar la deuda de países intermedios y confirmarán la cancelación de la deuda de 18 de las naciones más pobres del mundo. Una agenda forzada, después de que 27 millones de personas firmaran un petitorio auspiciado por quienes organizaron los conciertos de Live-8 el sábado en 11 ciudades en diferentes lugares del planeta.
Nuevos incidentes causaron tensión
Horas antes del comienzo de la cumbre en la localidad escocesa de Gleneagles, cientos de manifestantes se enfrentaron con la policía en distintos episodios que dejaron por lo menos 18 detenidos. En “varios puntos” del área de Gleneagles, unos 70 kilómetros al norte de Edimburgo, “hay grupos de manifestantes y la policía está tratando de contenerlos”, informó la policía de Tayside, encargada de garantizar la seguridad de la cumbre.
También en Edimburgo la policía metropolitana informó que está “conteniendo a un grupo de manifestantes” y que cerró “varias calles del centro de la ciudad como medida de precaución”.
Los primeros enfrentamientos del día se registraron durante la madrugada escocesa en Stirling, a menos de una hora de Gleneagles, en un “campamento ecológico” en el que se hallan desde hace días unos cinco mil activistas llegados desde distintas partes del mundo.
Pese a los fuertes choques registrados hoy entre manifestantes y agentes, la policía permitió la realización de una manifestación hasta la valla que rodea el hotel sede de la cumbre del G8. Horas después de haber desautorizado la marcha y tras negociar con los organizadores de la protesta, las fuerzas de seguridad informaron que la marcha podrá realizarse como estaba previsto.
El retiro de la autorización había indignado a los manifestantes. El grupo Alternativas G8, que organizó la marcha, acusó a la policía de “conducta vergonzosa” al negar a miles de personas el derecho de realizar una protesta pacífica.
Keir McKechnie, uno de los dirigentes, habló ante miles de manifestantes. “¿Cómo tienen la desfachatez de decirnos que no podemos marchar contra el terrorista número uno del mundo George W. Bush?”, preguntó. “Les enviaremos el mensaje claro de que queremos que retiren hasta el último soldado de Irak, queremos medidas efectivas sobre el cambio climático, queremos que se cancele toda la deuda de Africa… queremos indemnizaciones por la explotación de Africa durante los últimos 200 años”.
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