La chica reacciona lanzando un puñetazo al agresor, con tal fuerza, que consigue derribarlo en el suelo. Por su fuera poco, antes de que el agresor tenga ocasión de levantarse, la chica le lanza con furia una silla.
El agresor se levanta entonces pero, consciente de su humillación, decide irse. La prensa mexicana no ha sido capaz de especificar en qué lugar se captaron las imágenes, pero hacen hincapié en el severo problema que existe en este país con la violencia machista.

