VIRREY DE COPAS
Casi un año atrás, la noche del 2 de julio de 2003, se colgaba otro título encima. Y, todavía dentro de ese gigante al que todos llaman Morumbí, Marcelo Delgado, el Chelo, le regalaba su camiseta. Y entonces Carlos Bianchi decía: “Esto es lo más importante porque es algo sentimental”. Y, por si acaso, señalaba que la conquista de la Libertadores era de todos los argentinos. Y al mismo tiempo, subrayaba: la Copa es el torneo más importante. Claro, River se había quedado con el Clausura. Y Bianchi sumaba gloria como quien suma gotas en la ducha…
¿Será el auténtico jugador número 12? Así como se le atribuye a la hinchada de Boca una histórica influencia por el peso de su apoyo incondicional, hoy por hoy -y desde hace tiempo- de la raya de cal hacia afuera y a nivel individual, no hay otra persona tan decisiva en la vida del equipo como el Virrey.
Y ahí está Bianchi, parado frente otra posibilidad grande de seguir coleccionando alegrías. Ahí está el hombre de quien dicen, cerca suyo, que este año ya se reunió con el mismísimo Julio Grondona. Que entre el entrenador y el presidente de la AFA limaron las diferencias que los separaban. Por las dudas y con vistas al futuro. Aunque hoy, claro, el tema en cuestión es otro. Una nueva definición copera. Y vaya si se ha transformado en un especialista Carlos Bianchi… Si hasta le dicen Virrey de Copas.
Los colombianos de Once Caldas tienen dos elementos para sostener sus esperanzas: 1) Que la segunda final será en su tierra. 2) Que todo concluye al fin y que alguna vez el Boca de Bianchi tendrá que perder…
Mientras tanto, los números del entrenador más exitoso en la historia de Boca y también más exitoso en la historia de la Copa Libertadores, representan una carta de presentación envidiable para cualquier otro técnico.
Hay un número, el 15, que por distintos caminos llega a sintetizar esa sensación de técnico invulnerable que acompaña a Bianchi. Quince son los títulos que acumula desde que inició su carrera como DT, en 1993. Seis de ellos con Vélez y los otros nueve en sus dos ciclos en Boca. Quince títulos que incluyen tres Intercontinentales, una con Vélez y dos con Boca. Pero también hay un 15 que asusta: son las definiciones, mano a mano, que ha encadenado en las cuatro Libertadores que lleva el Boca de Bianchi.
Las tres que jugó, las ganó. Libertadores 2000, 2001 y 2003 (en 2002 Boca, con Oscar Tabárez como DT, cayó en cuartos de final ante Olimpia). Y entre octavos, cuartos, semifinales y finales, Boca despachó a 15 rivales que se le pusieron adelante. Ahora, como un depredador, va por el 16.
En 2000, luego de haberse adjudicado el Grupo 2, dejó en el camino a El Nacional de Ecuador, a River (con la gran Palermo en la revancha), al América de México y al Palmeiras. Al año siguiente, tras ganar el Grupo 8, eliminó al Júnior de Barranquilla, a Vasco da Gama, al Palmeiras y al Cruz Azul. En 2003 se clasificó segundo en el Grupo 7. Y después despachó a los brasileños de Paysandú, a Cobreloa, al América de Cali y al Santos. Este año ganó el Grupo 8 y luego se encargó de Sporting Cristal, de Sao Caetano y de River. Fueron 15 mano a mano, todos triunfos.
Pero además el hombre hoy comienza a jugar su quinta final de Copa Libertadores. Porque también jugó una con Vélez, en 1994. Y la ganó. Fue por penales aquella del 31 de agosto de aquel año ante San Pablo. Como la primera con Boca, la del 21 de junio de 2000. Como la siguiente, la del 28 de junio de 2001. Como los últimos dos capítulos de esta Copa, frente a Sao Caetano y River. En fin, Bianchi lleva 10 definiciones por penales, de las que ganó 9. La única que perdió fue con Vélez, ante River, en el 95, por los cuartos de la Copa.
La sonrisa jactanciosa de Bianchi llega a esta instancia con Once Caldas como una marca registrada que pretende mantener su liderazgo en el mercado. En la otra punta del mundo estará el Porto para protagonizar una nueva Intercontinental. Pero ya habrá tiempo para eso. Ahora es el momento de definir otra Libertadores. Y pegadito a la raya andará Bianchi. La semana que viene, con penales o sin penales, se resolverá el pleito. Pero hoy empieza la final. Y a falta de Tevez, Vargas y Cascini, estará el jugador número 12, al que todos llaman Virrey de Copas, con la idea fija de abrazar un título más.
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