VISITAS PARA EL PABELLÓN DE LA MUERTE
Pasaron diecisiete días desde aquel lunes trágico en el que la cárcel de Coronda se convirtió en el escenario de una verdadera cacería que terminó con la vida de 14 presos. Esta mañana, y por primera vez luego de la masacre, los internos que residen en el pabellón 7 -directamente vinculado con la matanza- pudieron recibir la visita de sus familiares.
Luego del terror, de las amenazas y del miedo, el Servicio Penitenciario estableció un organigrama de visitas tendiente a evitar cualquier tipo de contratiempos. La llegada de los familiares se inició a las 8 de la mañana y se permitió el ingreso a la cárcel de grupos pequeños.
La idea original era que las visitas se prolongaran hasta media hora, pero en realidad los plazos se extendieron algunos minutos. Cerca de las 10, los familiares de algunos de los presos abandonaban el penal por una puerta lateral, mientras otros aguardaban su turno para ingresar.
Quienes salían, coincidían en que habían sido bien tratados por los efectivos del Servicio Penitenciario y expresaban su satisfacción por haber encontrado en buen estado a sus seres queridos que están en prisión.
Silvia Bazán es de la ciudad de San Lorenzo y hoy pudo visitar a su hermano, que tiene 23 años. “Nos requisaron, nos atendieron bien. Lo único diferente fue que no tuvimos privacidad y que a los chicos los sacaban esposados”, explicó.
Similar fue el relato de Marta, una madre del barrio Don Bosco de Santa Fe que hoy fue a visitar a su hijo: “No nos sentimos presionados. Se nos trató con respeto y cordialidad”.
En general, los familiares que abandonaban hoy la cárcel coincidían en no querer hablar de lo ocurrido el 11 de este mes y aseguraban que lo único que les importaba era comprobar en qué estado se encontraban sus seres queridos.
“Ellos no hablan de lo que pasó. Pero yo me quedé tranquila al verlo bien a él”, insistió Marta.
Se esperaba que el proceso de visitas se extendiera durante todo el día. Por ese motivo, la policía dispuso dispuso un operativo de seguridad en las inmediaciones del penal. Al cierre de esta edición, no se habían registrado inconvenientes.
Este contenido no está abierto a comentarios

