"¿VISTE CÓMO SE PARECE A FIDEL?"
El vuelo de la empresa cubana COPA, que lo trasladó desde la capital cubana, llegó a las 20.15 y se estacionó lejos del espigón internacional, para permitir que Maradona y un joven acompañante (rubio y de baja estatura) que vino con él desde la isla, se treparan a una camioneta amarilla del aeropuerto que los llevó desde la pista a la sala de migraciones.
De allí, se trasladó hasta la sala VIP y antes de ingresar a ella se encontró con su ex esposa Claudia Villafañe, que le dio un beso en la mejilla izquierda, cubierta ahora por esa tupida barba, y luego se abrazó con sus hijas Dalma y Giannina.
Diego, tan excedido de peso como cuando se fue, estaba vestido con una remera azul, bermudas albiazules y zapatillas blancas, sin medias. Relajado, de buen humor, aunque con evidentes signos de cansancio en su rostro, Maradona recibió una verdadera ovación de los componentes de una larga fila de pasajeros que estaban aguardando para realizar los trámites migratorios. Luego de permanecer unos diez minutos en la sala VIP, Diego se trasladó nuevamente al exterior para subirse a una camioneta gris topo cuatro por cuatro, que manejaba Claudia, y abandonó el aeropuerto por el puesto 1, desde donde fue escoltado por un patrullero de la policía náutica por espacio de unas pocas cuadras, hasta llegar a la autopista Ricchieri.
Dentro del vehículo iban también, junto a sus hijas y el misterioso acompañante, su “amigo personal” Gabriel Buono, quien minutos antes mantuvo un breve diálogo con la prensa. “Saber hasta cuando se quedará Diego en el país es una incógnita. Vos lo conocés…”, dijo.
Luego de cumplir con 70 días de tratamiento antidrogas desarrollado en la Clínica de Salud Mental de La Habana (Censam), Maradona retornó al país aparentemente con el único objetivo de pasar las fiestas de fin de año y estar presente en la graduación de su hija Dalma, quien terminó el colegio secundario.
Claro que este retorno no contó con el acuerdo de su médico personal, Alfredo Cahe, quien considera que Buenos Aires, y a esta altura del año, puede ser un cóctel muy nocivo para la recuperación de su especial paciente, que en Cuba debe afrontar ahora una segunda etapa de tratamiento.
“Viste como se parece a Fidel”, comentó uno de los empleados del aeropuerto con los que Maradona accedió a sacarse una foto, algo que fue vedado para los medios de prensa.
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