VIVE Y TRABAJA EN PARANÁ UN EMPRESARIO PROFUGO DE LA JUSTICIA PARAGUAYA, ACUSADO DE GRAVE ESTAFA
El hombre tiene un pasado oculto: está prófugo de la justicia paraguaya desde 1999, cuando junto a otros socios cometieron una estafa cercana a los 40 millones de dólares al Banco Nacional de Trabajadores de Asunción -lo que provocó su quiebra-, según comprobó ANALISIS, después de una investigación periodística de varios meses. Pidieron créditos para varias obras, no las hicieron y nunca pagaron. Para las defraudaciones tenía como socios a gente estrechamente ligada al ex Presidente de ese país Juan Carlos Wasmosy, y el ex gobernador correntino, Raúl Tato Romero Feris, quienes, de hecho, le facilitaron su fuga a la Argentina. Carmona tiene negocios con varias empresas constructoras con sede en Paraná, Corrientes y el Uruguay -donde ubicó a amigos y parientes-, pero no aparece en los papeles por su deuda con la justicia, donde existe pedido de captura internacional a Interpol actualmente. Sin embargo, ninguno de los conocidos profesionales de la capital entrerriana -con los cuales hace importantes negocios- se percató de su situación. O prefirieron mirar para otro lado.
El hombre tiene una gran capacidad negociadora. Muchos en Paraná le dicen El Paraguayo por su tonada, pero en realidad es correntino, oriundo de Goya, donde nació un 28 de mayo de 1952. Tiene documento argentino, pero también paraguayo. A Paraná llegó a principios de 2000 y en menos de cuatro años se convirtió en uno de los principales constructores de la ciudad. Nadie le preguntó cuál era su historia. Nadie se ocupó de averiguar. “Trae dólares, hagamos negocios”, fue la síntesis de los profesionales que de inmediato comenzaron a trabajar con él. Detrás de su figura hay todo un enigma, que en la capital entrerriana -donde para muchos “todo vale” y sólo importan los negocios, por más que el dinero venga de la corrupción o el narcotráfico- nadie se ocupó de averiguar. Carmona se llama Roque José, pero acá solamente se lo conoce por su segundo nombre; vive en Paraná, pero a nadie le dice que, en verdad, su domicilio postal está en Apóstoles, Misiones, en una casa donde viven otras personas. Siempre dijo “soy correntino”; jamás habló de su historia negra en Paraguay.
En realidad, Carmona venía escapado de Paraguay, donde está acusado de “estafa y defraudación”, por lo cual le cabría una pena de 10 años de cárcel, según la estimación del abogado Pedro Lobo, a cargo del caso de la Coordinadora de Aportantes del Banco Nacional de Trabajadores (BNT), con sede en Asunción. La entidad bancaria fue la víctima de los manejos turbios del grupo liderado por Carmona, quien era socio y presidente de la empresa Pegasus Sociedad Anónima, con sede en Asunción, que se constituyó para llevar adelante una obra: el cementerio Jardín de Paz para los trabajadores. Pegasus fue creada dos meses antes del primer desembolso del BNT para la construcción del cementerio. No presentó balances, sus principales socios eran extranjeros, sin arraigo en el país, con antecedentes judiciales, y como garantía del crédito ofrecieron un micrófono, un órgano y un aire acondicionado, entre otros elementos. Era evidente que fue formada para robarle al BNT, tal como se informó en el diario Ultima Hora de Asunción.
El esquema era sacar los créditos a nombre de organizaciones sindicales. Los dirigentes gremiales recibieron coimas, aunque se las llamó “adelantos” por venta de los nichos. Los cheques salían a nombre de los representantes sindicales quienes endosaban a nombre de Carmona. “No existía garantía de los créditos. La garantía era el mismo cementerio. Es decir, primero se puso como garantía el terreno, luego se sacó un crédito y se construyó algo. Luego se amplió la garantía y sacaron otro crédito para construir un poco más. Para luego volver a ampliar la garantía”, indicó a ANALISIS un conocedor del esquema.
El resultado fue que los desembolsos iban aceleradamente y las obras a paso de tortuga. Así se entregaron unos 33.000 millones de guaraníes a Pegasus. El contrato era que el BNT otorgaría solamente 20.000 millones de guaraníes por 14.000 nichos, pero terminó entregando 33.000 millones de guaraníes y solamente se construyeron 1.800 nichos.
La misma operatoria se hizo con un barrio en el que debían construir 3.500 viviendas. La garantía era la misma obra. Esta vez Carmona lideraba el consorcio Ecomipa SA-Pegasus SA. La firma constructora Ecomipa está ligada al ex Presidente paraguayo Juan Carlos Wasmosy (período 1993-1998), que participara en las obras de la represa de Itaipú. El consorcio tenía a otros dos argentinos: Horacio Aquiles Ulises Zelaschi, actualmente domiciliado en calle Cerrito de Capital Federal; y Jorge Guillermo Odriozola, quien estaría viviendo en Corrientes, casado con una familiar de Carmona. Zelaschi está condenado a 10 años de prisión, pero se encuentra prófugo.
El BNT desembolsó un total de 36.000 millones de guaraníes a favor de Ecomipa-Pegasus. El Banco Nacional de Trabajadores quebró en setiembre de 1998 y las obras quedaron paralizadas. Un estudio de la Contraloría General de la República del Paraguay pudo comprobar que la inversión en el complejo habitacional fue de solamente unos 24.000 millones de guaraníes. El BNT recibió en dación de pago el complejo que está a medias, en 54.000 millones de guaraníes, que era la deuda de Ecomipa a la fecha de la cancelación.
(Más información en la edición gráfica de ANALISIS de esta semana)
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