VOLATILIDAD DEL MERCADO TRAS EL ANUNCIO DE PAGO AL FMI
El Gobierno logró ayer superar razonablemente el primer test de mercado tras haber dispuesto anteayer la cancelación anticipada de la deuda con el FMI usando parte de las reservas, por unos US$ 9800 millones. La conclusión surge de analizar la reacción que mostraron los inversores a través de sus apuestas de negocios.
En el arranque prevaleció el temor, evidenciado en un marcado salto alcista del dólar, que lo llevó a tocar $ 3,11, y una baja sensible en el precio de los bonos de mayor circulación. Pero con el correr de las horas esa sensación pareció ir disipándose, como quedó reflejado en la tendencia a la baja que observó el dólar y la recuperación de los títulos en la segunda mitad de las operaciones.
La cotización del dólar a nivel minorista cerró el día en $ 3,07 y ofrecido, mientras que el mayorista, que llegó a negociarse a $ 3,085 en las primeras operaciones, cerró promediando $ 3,04. Pero el reacomodamiento se produjo luego de que el Banco Central (BCRA) se desprendiera de casi US$ 100 millones en contratos a futuro, oportunamente suscriptos a entre $ 2,98/2,99, a un precio de $ 3,06, una señal con la que estabilizó al mercado al señalar que ésa es la cotización que estaría dispuesto a tolerar.
Un recorrido similar a la devaluación del peso mostraron los bonos de la deuda pública, que tras llegar a caer hasta un 4% en las primeras horas, fueron recortando su pérdidas hasta resignar un 2% promedio, con bajas más pronunciadas en los de largo plazo (los surgidos del canje), recortes mínimos en los de mediano plazo y marcada estabilidad entre los que representan la parte baja de la curva y vencen en los próximos dos años. La mayor baja la registró el Discount en pesos, que cedió 2,9 por ciento.
Operadores y analistas no dudaron en calificar el inicio de la jornada como un “descontrol” y en señalar que la decisión de Néstor Kirchner de usar las reservas del BCRA para quitarse de encima al FMI tuvo una “mala acogida en el exterior”.
Pero también coincidieron a la hora de evaluar que la reacción se fue disipando con el correr de las horas y en pronosticar que el mercado tenderá a normalizarse “en cuestión de días”, en la medida en que el Gobierno reafirme su compromiso con un alto superávit fiscal y la economía siga en expansión.
La mirada externa
Sin embargo, los informes que distribuyeron algunos bancos de inversión, especialmente los del exterior, fueron puntillosos al indicar los riesgos de la apuesta gubernamental y objetar las formas.
En este sentido, la crítica, según observaron a LA NACION operadores locales que participaron de distintas conferencias telefónicas para evaluar la medida, se concentró en la decisión de Kirchner de tomar por decreto las reservas en poder del BCRA, lo que, a su juicio, sienta un precedente peligroso. “Y si mañana se le ocurre sacar otros US$ 2000 millones para costear un gasoducto y arma un nuevo decreto para eso, qué?”, objetó crispado un analista de mercados emergentes con despacho en Wall Street, sin que sus interlocutores locales atinaran a esbozar una respuesta.
“El presidente Néstor Kirchner dijo que el país ganará libertad económica con esta decisión; pero muchos inversores están inquietos por no saber cómo usará el mandatario esa libertad”, graficó un referente local de mercado que ayer estuvo entre los más consultados.
Hablan los números
En el balance final el dólar minorista cerró la jornada con una suba de 4 centavos (1,3%) para quedar a $ 3,07, su mayor valor desde agosto de 2004.
Sin embargo, el billete que se pacta al contado y contra liquidación (y que marca la fuga de divisas) ayer quedó 1% por encima de la cotización mayorista, al terminar operándose a $ 3,07. “Es un indicador de que algunas empresas prefirieron mandar dólares afuera”, tradujo un operador.
El salto alcista repite una reacción que el mercado ya mostró en Brasil, luego de que el gobierno de Lula anunciara que cancelará totalmente su deuda con el FMI. Allí el dólar, que antes de ese anuncio podía adquirirse a 2,17 reales, ayer se negoció a 2,33, con lo que la moneda brasileña acumula una devaluación del 7,3% desde ese anuncio.
Los operadores locales creen que el lunes será una jornada clave para testear mejor el ánimo cambiario, pero se muestran optimistas.
“En una semana el dólar vuelve a estar a 3 pesos”, vaticinó ayer el economista Miguel Bein. “La reacción del mercado fue la normal. Siempre que hay temor o desconocimiento los inversores se aferran a lo más seguro. En nuestro caso, llegamos a tener al dólar a $ 3,10, pero cerramos la pizarra a $ 3,02 y 3,05. La semana que viene va a seguir en esos valores y puede subir un poco más. Pero la siguiente hay vencimientos impositivos, las empresas van a tener que vender dólares y el precio va a volver a $ 3”, evaluó Carlos Lizer, jefe de la mesa de Puente Hnos.
Alfredo Piano, del banco homónimo que suele medir el pulso a la demanda minorista, dijo que en el día hubo mucho más “bla, bla, bla [sic] que operaciones” y pronosticó que el dólar tenderá a depreciarse en unos días. Y Fausto Spotorno, de la consultora Delphos Invesment, consideró que el lunes podría haber una nueva suba del dólar, “pero más moderada y que se disipará luego”.
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