VOLVER AL LUGAR DEL CRIMEN
La escuela Nº756 del barrio Las Flores estuvo ayer rodeada por dos cordones de personas: el que formaban los gendarmes que custodiaban el perímetro dentro del cual se realizó la reconstrucción del asesinato de Claudio Pocho Lepratti el 19 de diciembre de 2001, y el que armó la gente del barrio que quería ver de cerca a Esteban Titi Velázquez, el policía acusado de matarlo. La reconstrucción fue ordenada por el juez de sentencia Eduardo Genesio y tanto los abogados de la familia Lepratti, como el defensor de Velázquez, estuvieron presentes en la escuela en la que Pocho trabajaba como portero y en la que recibió el disparo que lo mató cuando, según volvieron a contar ayer los tres testigos que presenciaron la escena, le dijo a los policías: “No tiren, hay pibes comiendo”.
Muchos de esos pibes pasaron la tarde de ayer esperando que bajara de alguno de los tantos autos que rodearon la escuela el Titi Velázquez, “el que mató a Pocho”. Velázquez es el único de los tres policías que iban en el móvil que paró debajo de la terraza de la escuela que está detenido. El otro imputado, Rubén Darío Pérez, recuperó la libertad y ayer no participó en la reconstrucción del hecho.
Gracias a la descripción de los sucesos que brindaron Graciela Capellano, ayudante de cocina de la escuela, Claudia Capellano, portera, y Diego Portesio, docente del establecimiento, el juez Genesio y la fiscal Elida Rivoira montaron la escena en la que Lepratti cayó herido con una bala en el cuello ante la mirada de sus compañeros. Los gendarmes fueron los que personificaron a Pocho y a las tres personas que estaban con él en la terraza el 19 de diciembre de 2001 a las cinco y media de la tarde.
Después de dos horas dedicadas a medir las distancias entre el sitio de la terraza en el que estaba parado Lepratti y el lugar de la calle desde el que disparó Velázquez, y filmar la trayectoria del móvil desde la esquina de calle España hasta el lugar exacto en que se detuvo el vehículo, así, con todo calculado, el acusado se subió a un auto policial y actuó de sí mismo. Las pancartas con la cara de Lepratti sobre la avenida de Circunvalación se levantaron para mostrarle a Velázquez que la gente no está dispuesta a olvidarse del Pocho. Casi oculto detrás de la gorra con visera azul, Velázquez bajó de la parte trasera del móvil y mientras apenas había puesto un pie en la tierra, sus manos ya habían girado del arma de la que salió el disparo, antes que lo hicieran su cuerpo y su cabeza. Delante de las pancartas de Lepratti, los brazos de Velázquez fueron más rápidos que el resto de su cuerpo y, de lo que es fundamental, su mirada. Ante el juez que dictará su sentencia, el policía asegura que sus ojos no miraban a Lepratti cuando sus manos dispararon el arma.
Entre aquel día y hoy, el barrio no cambió mucho. La calle por la que entró el móvil policial, una colectora que está entre la Circunvalación y Caña de Ámbar, que es la del frente de la escuela, está bordeada por una zanja desbordada de basura. Para las personas que estuvieron paradas las más de tres horas que duró la reconstrucción, el olor es apenas un detalle de un rincón que parece olvidado de muchas cosas pero en el que se puede morir. En las paredes, en cambio, el nombre de Pocho Lepratti advierte lo que sí cambió.
Orlando Lepratti, el padre, espera que “ahora que va a cambiar el gobierno (provincial) se investigue de verdad”. “Lo único que hizo Reutemann fue sacarlo de su puesto a Enrique Álvarez pero no hubo responsables”, dijo ayer, rodeado por vecinos, amigos de Pocho y miembros de la Comisión Investigadora no Gubernamental del 19 y 20 de diciembre. Como integrante de la Comisión, Rubén Naranjo señaló que la reconstrucción de los asesinatos es algo que “debería haberse hecho con todas las muertes, y sobre todo, deberían haberse hecho mucho antes, apenas ocurrieron los hechos”.
MURAL Y HOMENAJE
La facultad de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario será escenario hoy de un nuevo homenaje a Claudio “Pocho” Lepratti. Desde las 11 comenzará una jornada antirrepresiva cuya actividad central será la pintada de un mural recordatorio del militante social asesinado por la Policía, que será destapado a las seis de la tarde. “Pocho se hace ejemplo, piquete, asambleas populares, huelga, libertad , democracia; significa pelea, transformación, otro país”, sostuvieron los organizadores en la convocatoria a la jornada, que fue declarada de interés institucional por la facultad de Ciencia Política.
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