VOLVIÓ A AUMENTAR LA BRECHA ENTRE RICOS Y POBRES
Cada una de las personas que viven en el 10% de los hogares más pobres de la Argentina reciben 53 pesos por mes. En la otra punta, las que habitan en el 10% de los hogares más ricos disponen de 1.740 pesos mensuales. De este modo, cada integrante de las familias más ricas recibe 32,8 veces más que el de la vivienda más pobre.
Estos datos del INDEC corresponden al tercer trimestre de 2004 y marcan que volvió a aumentar la distancia entre los ingresos de los más ricos y los más pobres.
En el primer semestre esa brecha fue de 31 veces. Y en el cuarto trimestre de 2003 de 32,1 veces. Así, la distribución de los ingresos se deterioró tanto respecto a la primera mitad de 2004 como respecto de fines de 2003.
A pesar del mayor crecimiento económico y el aumento del empleo, el 40% de los hogares de menores recursos —que albergan a casi 20 millones de personas— volvió a recibir una porción menor de la torta: a fines de 2003, participó con el 18,2% de los ingresos, en la primera mitad de 2004 bajó al 18% y en la última medición descendió al 17,5%.
Esta caída en la participación de los ingresos tiene varias explicaciones:
Los sectores más pobres —desocupados, empleados en negro, cuentapropistas informales o beneficiarios de planes sociales— bajaron otro escalón: de recibir el 2,3%, ahora participan con el 2,2%. Y eso se debe a que estas franjas siguen con sus ingresos nominales estancados o con mejoras inferiores al aumento de los precios. Entonces, aunque hubo un aumento tanto del empleo como de la producción, esas familias recibieron un pedazo más chico de la riqueza creada.
Los asalariados registrados y los sectores medios tuvieron mejoras pero fueron inferiores al incremento de la inflación y la suba el PBI. Recibieron un poco más, pero menos que lo que aumentaron los precios y la economía.
Los sectores medios altos —profesionales, ejecutivos, personal jerárquico, rentistas— aumentaron su participación más que la inflación y la suba del PBI.
Según María Laura Alzua, de la Fundación Mediterránea, esta brecha de 32,8 veces entre los hogares más ricos y los más pobres no es mayor “por el impacto de los planes sociales en los estratos de ingreso más bajos. Sin embargo, cuando miramos la evolución del 10% más rico comparado con el 40% más pobre, vemos que todavía se ubica en niveles levemente por encima de los registrados antes de la devaluación”.
Ahora con la mayor actividad económica —y a un ritmo del 8,8% anual durante dos años consecutivos— la Argentina tiene niveles de producción de 1998, anteriores al inicio de la recesión. Pero los indicadores sociales y distributivos siguen siendo similares, y en algunos puntos más deteriorados —como pobreza, indigencia , empleo en negro o poder adquisitivo salarial— a los del 2001, de plena crisis.
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