VOLVIÓ LA POLÉMICA POR EL EVENTUAL ADELANTAMIENTO DE LA ELECCIÓN
La polémica volvió a renacer ayer en torno a un tema que el Gobierno prefiere que no se instale y la oposición, en cambio, sospecha que es una posibilidad cierta: el eventual adelanta miento de las elecciones presidenciales de 2007, pautadas —al menos verbalmente— para octubre del año próximo.
A través del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el Gobierno salió a negar que se esté estudiando ahora la hipótesis del ade lantamiento, un escenario que ya se había estudiado hace algunos meses como una jugada para achicarle a la oposición los tiempos para armar algún esquema político—electoral con chances.
“No estamos analizando nada de esto”, dijo secamente Fernández en un reportaje mañanero a la radio La Red. Se supone que es palabra autorizada: el hombre tiene el despacho pegado al del presidente Néstor Kirchner.
En efecto, aún fuera de micrófono, los principales funcionarios nacionales suelen negar que ronde por la cabeza de Kirchner la idea de cambiar la fecha electoral hacia adelante o hacia atrás. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, se destaca por lo enfático en ese sentido, citando artículos de la Constitución Nacional y el código electoral.
Las versiones señalan ahora una diferencia en cuanto al origen de la posible jugada oficialista: si antes era para cercar a la oposición, hoy el adelantamiento se analizaría como un instrumento defensivo del Gobierno ante una posible crisis de energía y su casi seguro efecto negativo en el humor de la gente.
Esta tesis parece abonar la oposición, donde se muestran convencidos de que el cambio de fecha todavía es una hipótesis de trabajo en la Casa Rosada. Sobre todo Roberto Lavagna, que aparece como la pieza clave de un espacio político en construcción, heterogéneo, tal vez sin rumbo claro todavía pero dispuesto a hacerle la vida difícil al oficialismo.
Lo dicho: Lavagna, que conoce mucho a Kirchner tras haber trabajado con él en temas de importancia crucial durante dos años y medio, es el que más sospecha sobre el retoque al calendario de votación. Al punto que ayer reclamó que se fije en los papeles la fecha de la elección.
“El Gobierno tendría que estar emitiendo un decreto que diga que las elecciones son el 28 octubre de 2007 y despejar así todas las dudas”, aseguró al diario cordobés La Voz del Interior.
Desde el centroderecha, el diputado de PRO y empresario Mauricio Macri —también él potencial candidato presidencial en 2007— prefirió no abonar la sospecha de Lavagna con quien, en cierta forma, disputa cartel por ser la contrafigura de Kirchner en la campaña que se viene.
Después del contundente triunfo de ayer de Boca sobre San Lorenzo, Macri le dijo a Clarín: “No tenemos dudas de que las elecciones serán en octubre. Incluso ya fueron ratificadas varias veces por el ministro Aníbal Fernández, que si bien habla mucho y a veces resulta muy poco creíble, en este caso no tenemos por qué no creerle”.
En el macrismo creen, según fuentes partidarias, que Lavagna tiró la sospecha del adelantamiento electoral como una forma de posicionarse, de obligar al Gobierno a discutir con él para legitimarlo como adversario. Curioso: ayer, un alto funcionario del kirchnerismo esbozó un razonamiento casi idéntico en diálogo con este diario y lo respaldó en el hecho de que, según sus cuentas, el ex ministro no logra remontar en intención de voto.
El radicalismo tradicional, el más alejado del Gobierno, que acaba de definir su perfil opositor en Rosario, también sospecha de las intenciones del oficialismo. El mendocino Roberto Iglesias, presidente de la UCR, le dijo a Clarín: “Las sospechas no son nuevas y, en efecto, ahora han recrudecido. Nosotros creemos que si el Gobierno piensa que para ellos es conveniente, van a adelantar el comicio. Es verdad que la oposición quedaría en desventaja en cuanto a los tiempos y también es cierto que el año próximo las condiciones en este país no serán como las actuales”.
También coincidió con Lavagna en la necesidad de una medida presidencial contundente que elimine dudas. “Como dice Lavagna, sacar un decreto estipulando la fecha sería un gesto y una señal que nos daría tranquilidad a todos y evitaría que se hagan especulaciones”, dijo Iglesias.
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