WALTER GÁLVEZ: “DE LA VIOLENCIA NO SE SALE SIN PARTICIPACIÓN SOCIAL”
El asesinato de un comerciante de la avenida Facundo Zuviría a plena luz del día desencadenó el año pasado reclamos, movilizaciones y respuestas en medio de una demanda común: más seguridad en una ciudad que sea habitable para todos.
El hecho dio pie a la constitución en la ciudad -y a futuro en Rosario- del Consejo Consultivo de Seguridad Comunitaria y, más tarde, al anuncio de la recuperación de una modalidad descentralizada de encuentro entre vecinos y autoridades: las juntas barriales, que volverán a ser convocadas desde marzo.
¿Cambió en algo la situación desde entonces? Para el coordinador del consejo y funcionario del Ministerio de Gobierno Walter Gálvez “no se puede medir la eficacia de la seguridad comunitaria en línea directa con la sensación de inseguridad”. Aun así consideró que “la participación ciudadana es una herramienta eficaz” y que “de la violencia no se sale sin la participación de todos los estamentos de la sociedad”.
SISTEMA DE EMERGENCIA
En diciembre, el funcionario estuvo en Israel, en una capacitación sobre seguridad ciudadana. “Todo parte de y todo culmina en el ciudadano”, es una de las conclusiones que se trajo. Para él “así como el ciudadano es el directo damnificado en escenas de violencia, también tiene que ser parte y comprometerse en los diseños de la seguridad comunitaria”.
De aquellas tierras trajo también algunas experiencias que van a ser expuestas en la próxima reunión del Consejo, ocasión en que se presentarán las acciones a desarrollar durante el año. Una de ellas es la licitación del 911 como sistema centralizado de comunicación de emergencias pero además con la incorporación de otras tecnologías, incluido un sistema de localización de los móviles destinados a la emergencia y cámaras de seguridad en puntos muy transitados de la ciudad.
TRES TEMAS RECURRENTES
“Escuchamos de la gente las dificultades que tienen para formalizar sus denuncias en las comisarías; se menciona falta de estructura, de infraestructura, o que no hay confianza”, admitió Gálvez. “Creemos que con este sistema le vamos a otorgar una herramienta más eficaz”.
La dificultad para formular denuncias no es el único planteo que se escucha en el flamante organismo. También están los problemas de infraestructura y los asentamientos, cuestión que preocupa a algunas vecinales que expusieron sobre la situación en la última reunión. Gálvez se mostró contrario a la “teoría de los dos demonios” pero reconoció que el desafío es cómo integrar con los vecinos a la población que llegó proveniente de otros barrios o de otras provincias o ciudades más pobres históricos. “Creo que no valen murallones ni tejidos que separen a unos y otros; se integran con el traslado de infraestructura de los servicios del Estado”, fue una de las respuestas posibles que arriesgó Gálvez; pero también “con más seguridad, más trabajo e infraestructura”.
Seguramente, una vez que vuelva a aceitarse el funcionamiento de las juntas barriales de seguridad -previsto para marzo- el tema será tratado en el propio territorio. “Estos ámbitos donde concurren todos los sectores de la sociedad son interesantes porque el ciudadano se expresa como tal y puede manifestar sus dificultades”.
El tercer tema de debate permanente es el de las armas. “Por definición del ministro de Gobierno Roberto Rosúa creemos que los niveles de violencia se deben a la importante presencia de armas”. La misma preocupación que comparten vecinos y organizaciones barriales.
CON VECINALES
El funcionario del Ministerio de Gobierno consideró que “es inminente” la puesta en funcionamiento de la Dirección Provincial de Seguridad Comunitaria, y la convocatoria a las juntas barriales. La decisión fue comunicada días atrás a la Federación de Vecinales y para la semana que se inicia está prevista una audiencia con el intendente santafesino para establecer el diseño de la convocatoria. Luego, sí, se dará a conocer el cronograma de reuniones.
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