WASHINGTON ADMITE QUE SE EQUIVOCÓ
El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, reconoció ayer que el gobierno del presidente George Bush hizo una evaluación errónea de la información de inteligencia sobre la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en Irak antes de invadir ese país en marzo de 2003.
Sin embargo, Hadley negó que Bush hubiese manipulado la información de inteligencia y que hubiese engañado a la opinión pública para justificar la invasión a ese país.
“Nos equivocamos”, fue el lacónico comentario que hizo el asesor a la cadena CNN, al admitir que fue un error haber apelado a la presunta existencia de armas de destrucción masiva durante el régimen de Saddam Hussein. Pero insistió en que Bush “confió en toda la información de inteligencia que recibió” cuando acusó a Irak de poseer estas armas, que nunca fueron halladas.
Ayer, por otra parte, el presidente iraquí, Jalal Talabani adelantó en una entrevista televisiva que las fuerzas británicas podrían retirarse de Irak hacia fines de 2006, el pronóstico más preciso que se ha hecho hasta ahora sobre la fecha del eventual retiro.
“No queremos a las fuerzas británicas en Irak para siempre. En el término de un año, pienso que a fines de 2006, las fuerzas iraquíes estarán en condiciones de reemplazar a las fuerzas británicas en el sur [del país]”, señaló Talabani.
En tanto, tras el asesinato de dos abogados de Saddam desde que se inició el juicio al ex mandatario, unos 1100 abogados de la defensa del ex dictador renunciaron en masa ayer por la falta de garantías. Los letrados anunciaron su decisión mediante un comunicado. No se aclaró si el principal defensor, Khalil al-Dulaimi, está entre quienes dejan el equipo de la defensa.
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