WASHINGTON NO DESCARTA EL CIERRE DE CÁRCEL EN GUANTÁNAMO
En su rueda de prensa diaria, preguntado si el presidente George W. Bush se plantea el cierre de la prisión en la isla de Cuba, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, afirmó que “siempre buscamos todas las alternativas en lo que respecta a esos detenidos”.
McClellan puntualizó, no obstante, que “los individuos de los que hablamos son individuos peligrosos, son combatientes enemigos por una razón: porque quieren hacer daño a los norteamericanos”.
“Esto es parte de cómo se gana la guerra contra el terrorismo: perseguir y capturar, y llevar ante la justicia, a aquellos que quieren hacernos daño”, declaró.
El portavoz respondía así a las abundantes críticas sobre el trato a los presos, la última de las cuales se produjo el pasado martes, cuando el ex presidente Jimmy Carter reclamó el cierre de la prisión como muestra del compromiso de los EE.UU. con el respeto a los derechos humanos.
Al llamamiento de Carter se une el último informe anual de la organización pro derechos humanos Amnistía Internacional (AI), que calificó a Guantánamo de “gulag de nuestro tiempo”, algo considerado “absurdo” por el presidente Bush.
El Pentágono admitió la semana pasada incidentes en que los interrogadores de Guantánamo patearon, se pusieron de pie o derramaron orina sobre el Corán, el libro santo musulmán.
Más de 500 presos, descritos por los EE.UU. como “combatientes enemigos”, se encuentran retenidos en Guantánamo sin que se presenten cargos contra ellos o se les someta a juicio, algunos de ellos desde hace más de tres años.
La mayoría de los presos fueron detenidos en Afganistán, como sospechosos de pertenecer al movimiento talibán o a la red terrorista Al Qaeda.
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