¿Y cómo dije?… ¿Y cómo es?
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Opinión. José Palazzo, empresario cordobés, organizador del Cosquín Rock, dijo que no podría cumplir con las exigencias de la ley de cupo femenino en festivales porque tal vez “no lo podría llenar con artistas talentosas”.
Por Analía De Luca
José Palazzo, empresario cordobés, cabeza de En Vivo Producciones, generó polémica esta semana al decir que no podría cumplir con las exigencias de la ley de cupo femenino en festivales –cuyo proyecto espera tratamiento este año en el Congreso- ya que no hay suficientes “mujeres con talento” a la altura de su festival, Cosquín Rock. “Si yo tuviera que poner el treinta por ciento, tal vez no lo podría llenar con artistas talentosas y tendría que llenarlo por cumplir ese cupo; esas artistas no estarían a la altura del festival y tendría que dejar afuera a otro tipo de talentos”, manifestó al Diario Los Andes.
Las repercusiones no demoraron en aparecer. La mítica Patricia Sosa –por ejemplo- lo llamó “machista e ignorante” en un post en su perfil de Instagram. Y también opinó que atrasa: “Esto es vintage. Agresivo y discriminador. Me lo dijeron en 1980… hace 38 años (…) Hay tantas mujeres talentosas. Hay que informarse… tristísimo”. Mientras, Palazzo salía a defenderse, con una explicación todavía más confusa que sus dichos originales: “nosotros le decimos talento a los contenidos artísticos”, aclaró.
Lo extraño es que los cordobeses, tradicionalmente, se destacan por convertir cualquier evento, construcción y paisaje natural en un atractivo turístico, sobre todo en temporada alta; pero el productor no solo ha puesto en evidencia su tendencia machista, sino, además, su falta de visión para los negocios, al aferrarse a lo seguro y conocido.
¿Hay talento femenino en el rock?
En la última Bienal de Arte Joven de la UNL, María del Carmen Monti recibió una mención especial por el proyecto musical que lidera, Victorina Sanada. Al parecer, Palazzo descree de las aptitudes del jurado seleccionador de talentos de una de las universidades más prestigiosas del país.
La paranaense Flopa Suksdorf, ganadora del Premio Clarín en 2004 en la categoría “Revelación”, no para de tocar sus blues por todo el país. Literalmente, no para. Al entender de Palazzo, el jurado de este certamen tampoco sabría reconocer el “talento”.
Otra santafesina, Janise Fladung, fue la ganadora del concurso Bandas Emergentes 2018, organizado por el Gobierno de la Ciudad. El jurado estaba integrado, entre otros expertos, por César Andino y Perico Fissore.
Las bandas masculinas que presten un poco de atención a las tendencias del marketing preferirán que su marca no quede asociada a un festival “machista”
Visión de negocios
Un negocio siempre conlleva un riesgo, pero también mucho estudio. Cambiar el formato del Cosquín Rock tras 18 años puede generar cierta resistencia, pero tiene razón Patricia Sosa al decir que “hay que informarse”: no solo hay mujeres con talento en todos los géneros musicales, sino que, además, gran parte del público femenino administra su propio dinero y decide sus consumos.
Un ejemplo: durante la entrega de los premios Grammy 2018, el presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias de Grabación (que define quién ganará los premios), Neil Portnow, había dicho que “las mujeres necesitan dar un paso al frente” y hace unos días, en la edición 2019 de los galardones, Lady Gaga y Cardi B, por citar algunos ejemplos, recibieron el premio que, entre otras cosas –si no el motivo principal– indica que fueron las que más vendieron.
Además, según un artículo publicado por Rolling Stone Argentina el 17 de octubre de 2018, Andy Mooney, CEO de la legendaria empresa fabricante de guitarras Fender aseguró que “las mujeres jóvenes todavía representan el 50 por ciento de las ventas de guitarras” y que “parece que el fenómeno se sostiene y ocurre en todo el mundo”.
las bandas masculinas que aceptaran la convocatoria al evento correrán el riesgo de perder público defensor de la equidad de género.
¿En qué consiste el proyecto?
“Tiene por objeto garantizar el cupo femenino en los eventos de música en vivo que cuenten como mínimo con la presentación de tres (3) artistas y/o grupos musicales en una o más jornadas, ciclos o programación anual”, explica el documento en sus fundamentos.
“Si para los músicos en general cada vez se achican más y más los espacios para tocar, en el caso de las mujeres esta estrechez alcanza la imposibilidad de dedicarse a la música como medio de expresión y como fuente de trabajo e ingresos económicos”, argumenta el documento y destaca que “el hecho de que los productores o curadores de los festivales en su gran mayoría sean hombres, influye notoriamente -por el mismo sesgo cultural del varón- en la falta de oportunidades que tienen las mujeres para transmitir la visión femenina del mundo desde los escenarios”.
Y qué pasará si se convierte en ley…
Probablemente Palazzo deberá retractarse, aunque las bandas femeninas se sentirán convocadas para “llenar un espacio”. Además, las bandas masculinas que presten un poco de atención a las tendencias del marketing preferirán que su marca no quede asociada a un festival “machista”, a la vez que las bandas masculinas que aceptaran la convocatoria al evento correrán siempre el riesgo de perder público defensor de la equidad de género.
En tanto, tal vez un empresario con un poco más de perspicacia podría organizar un festival más inclusivo en fecha superpuesta al próximo Cosquín Rock, aprovechando la desinteligencia comercial de Palazzo.
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