¿Y SI JUEGAN?
Podrá clasificarse River, podrá clasificarse Boca, podrán cantar y bailar y llenarse las miradas de jactancia los unos o los otros; podrán dejar la Copa Libertadores con altura o meterse en la final con todo el cuerpo y con toda el alma; pero no podrán, ni los de River ni los de Boca, repetir el oprobio que protagonizaron el jueves sobre el césped de la Bombonera. Porque ya no hay espacio disponible para prolongar el descalabro. ¿Serán capaces? ¿Serán serios? ¿Habrán reflexionado lo suficiente?
En los noventa minutos de ida hubo roces, forcejeos, patadas, insultos, trompadas, arañazos. Hubo de todo sobre el campo de juego. De todo, menos fútbol. Ahora tienen 90 minutos más para llenarlos de juego. ¿Se dedicarán a jugar mañana, en el Monumental, River y Boca? En este miniclásico, sin pelota de por medio, los históricos pronostican más juego y menos violencia.
Daniel Onega afirma que “aunque no salgan a reconocerlo abiertamente, estoy convencido de que en la intimidad los dos planteles están arrepentidos de lo que pasó en La Boca. Fue un papelón. Y el tirón de orejas que recibieron fue unánime. De parte del público, de la prensa, y supongo que los dirigentes de ambos clubes también les dijeron lo suyo a los jugadores. Pero no hay mal que por bien no venga, como suele decirse. Y esperemos que esto los haga recapacitar”.
Tensión, alta tensión, ha generado esta llave semifinal integrada por los dos colosos del fútbol argentino. Y quedaron en el medio de la escena los árbitros y hasta sus asistentes. De hecho, no es nada habitual que un juez “se concentre” casi una semana antes, como hizo en este caso Héctor Baldassi, quien desde el viernes se instaló en una estancia de la provincia de Buenos Aires para alejarse de todo “el clima” previo al duelo de mañana.
En este sentido, Onega opina: “Me gusta que ahora dirija Baldassi. Martín empezó a los tarjetazos el otro día y no encauzó el partido en ningún momento. Yo esperaba que designaran a Baldassi y a Elizondo…”
Y así como el ex crack de River sostiene que mañana el juego le ganará a las brusquedades, Carlos Daniel Tapia (que surgió en River pero su historia está mucho más ligada a Boca, club del cual es hincha, además) coincide a partir del siguiente análisis: “Algunos hablan de complot, otros les dicen llorones a sus rivales. Y hay que cuidar la esencia del fútbol. Hay que mirar más a Europa. Los jugadores del Real Madrid y los del Barcelona, por ejemplo, antes de un clásico se dedican a lo suyo y punto. Así el fútbol quedará inmerso en la mediocridad general en la que hoy está el país. Lo que pasó el otro día no le hace bien a nadie, por eso no creo que se repita”.
Para Angel Clemente Rojas, uno de los mayores ídolos de toda la historia de Boca, “lo que sucedió la semana pasada fue un accidente. No van a volver a protagonizar una pelea así, se van a dedicar a jugar. Y Boca tiene todas las de ganar. Primero, porque no puede jugar tan mal como lo hizo cuando se enfrentaron por el Clausura; segundo porque el otro día, por la Copa, ya se puso en ventaja cuando estaban 11 contra 11; y tercero, porque River jugará con toda la presión encima. Hay que aguantar la primera media hora, viejo… Si River no hace un gol ahí, chau, se acabó. ¡Ah! Y por la historia, además. Porque ellos nunca fueron mejores que Boca. Nunca”.
Mostaza Merlo, más analítico y menos visceral que Rojitas, imagina que “por momentos será un partido cerrado. Pero tarde o temprano el juego se abrirá porque se definirá la clasificación. Eso sí, estoy seguro que el lío del otro día no se va a repetir. Será un partido intenso, pero no creo que termine en otro escándalo. Además River, que va perdiendo 1-0 y será local, va a tener que jugar. Porque su fuerte es el juego, no el barullo. Y si Astrada lo pone a Coudet de entrada, tendrá más llegada. Coudet por derecha, de tres cuartos hacia adelante, es desequilibrante”.
Más juego y menos violencia. Se pide y se espera. Se reclama y también se pronostica. Incluso alguien que sabe y mucho de noches coperas, concluye, a modo de reseña histórica: “Supongo que van a parar la mano. Siempre cuando hubo un partido tan caliente, con expulsados y todo eso, se hizo un parate para la revancha y se jugó con más calma”. Y si lo dice Carlos Bilardo…
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