YA FUNCIONA UN MEGA ARCHIVO DE LA MEMORIA
Empezamos a caminar porque fue la Policía la que nos hizo caminar. Nos dijo: ‘señoras, de acá se van porque hay estado de sitio y acá no pueden estar’. Entonces, empezamos a caminar…”, así cuenta María Adela Gard de Antokoletz el nacimiento de las marchas de las Madres de Plaza de Mayo.
Su testimonio, relatado ante una cámara, forma parte de los 22.000 documentos que ya conforman el mega archivo de la memoria, que por primera vez se está organizando en Argentina, referido al terrorismo de Estado en nuestro país.
Hoy ya se sabe dónde están y qué dicen documentos, entre los que se encuentran planos de los centros clandestinos de detención, el decreto número 6 de la Junta Militar, por el que se “suspende la actividad política y de los partidos políticos, mientras se desarrolla el proceso de recuperación del Estado en todos los niveles y funciones…”, casi 4.000 fotos y una colección de 346 afiches y 141 testimonios gráficos.
La organización de este gran archivo está a cargo de Memoria Abierta, que desde 1999 es un espacio en el que confluyen ocho organismos de derechos humanos: Abuelas de Plaza de Mayo, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), Asociación Buena Memoria, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, y Fundación Memoria Histórica y Social Argentina.
“El objetivo nuestro es que la sociedad pueda acceder a los documentos del pasado, que están desorganizados en los archivos y bibliotecas de los organismos, y que estos documentos generen un nivel educativo y de conciencia”, explica la directora de Memoria Abierta, Patricia Valdez.
El mega archivo es un proyecto descentralizado, que no reúne el material sino que lo clasifica, bajo una sola coordinación técnico- profesional en cada uno de los organismos, y lo suma al catálogo colectivo. Así, cualquiera puede saber qué documentos hay disponibles y dónde se los puede encontrar consultando en la página de Internet: www.memoriaabierta.org.ar. Allí mismo se pueden ver algunos documentos.
Pero Memoria Abierta no sólo cataloga documentación existente, también genera documentos y actividades. Un ejemplo es el Archivo Oral, que realizó y catalogó más de 260 entrevistas acerca de cómo distintas personas vivieron durante la última dictadura y cómo lo recuerdan. Otro ejemplo es el Archivo Topográfico de la Memoria, que reconstruyó el funcionamiento del centro clandestino de detención Vesubio. Este material ya fue pedido por varios sobrevivientes para adjuntarlo a sus causas judiciales.
Es que el catálogo, explica Valdez, “tomó una importancia muy grande con la apertura de las causas judiciales a partir de la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final”.
Este contenido no está abierto a comentarios

