YA SON CASI MIL LOS MUERTOS POR LA ESTAMPIDA EN IRAK
Al menos 965 personas murieron, entre ellas numerosos niños y mujeres, y 645 resultaron heridas al desplomarse parte de un puente sobre el río Tigris en Bagdad en medio de una multitudinaria peregrinación shiíta en la que participaban decenas de miles de iraquíes. Así lo informaron -en un último balance, que sigue siendo provisorio- funcionarios del primer nivel de gobierno y fuentes médicas y policiales citados por las agencias de noticias internacionales.
Según el ministro iraquí de Salud, Abdel Muttaleb Mohammed, “durante la aglomeración de gente en el puente Aimma se desató el pánico después de que entre los peregrinos se difundiera el rumor de que un suicida con un cinturón cargado de explosivos adosado a su cuerpo se había mezclado entre los fieles”.
Decenas de personas saltaron del puente y fueron empujadas hasta caer al río Tígris, en el que se ahogaron, mientras otras murieron aplastadas por la multitud. La mayor parte de los muertos eran mujeres y niños, dijo el teniente coronel Adnan Abdul-Rahman, vocero del Ministerio del Interior.
“Nos encontrábamos en el puente. Estaba completamente abarrotado. Miles de personas me rodeaban”, dijo Fadhel Alí, un sobreviviente de 28 años, sin zapatos y empapado tras nadar en el río. “Escuchamos que un atacante suicida se encontraba entre la multitud. Todo el mundo gritaba, así que salté desde el puente al río, nadé y llegué a la orilla. Vi mujeres, niños y ancianos que cayeron al agua después de mí”.
El puente en el que ocurrió la tragedia comunica el barrio de Azamiya con el distrito de Kadimiya, donde se encuentra el tercer santuario shiíta más sagrado de Irak. Luego del desastre, miles de personas se lanzaron a las riberas del Tigris en busca de sobrevivientes. Cientos de hombres se desvistieron e ingresaron en las lodosas aguas para tratar de sacar los cuerpos sin vida que pudieran estar en ellas.
Además de las ambulancias, se utilizaron taxis y automóviles privados para trasladar a las víctimas a los hospitales. En el momento de tragedia, la temperatura llegaba a los 50 grados centígrados. Hasta el momento se desconoce cuantos cadáveres pueden haber sido tragados por el río.
El primer ministro iraquí Ibrahim Jaafari decretó tres días de duelo nacional, mientras que Muttaleb Mohammed, a quien se ubica políticamente cerca del movimiento del jefe radical shiíta Muqtada Al Sadr, pidió la dimisión de sus homólogos de Interior y de Defensa, a los que responsabilizó por la tragedia.
Horas antes del derrumbe, un ataque con cohetes contra la mezquita de Musa Al Kadem, en Kadimiya, había causado la muerte a siete peregrinos y heridas a unos cuarenta. Helicópteros Apache estadounidenses dispararon contra los atacantes, señaló una declaración norteamericana.
También hoy, al menos seis personas –otras fuentes hablan de alrededor de 20- murieron luego de beber jugos y alimentos envenenados recibidos en los alrededores de la mezquita, según informaron en el hospital Yarmuk.
En marzo del año pasado, durante la fiesta sagrada shiíta de Ashura, al menos setenta personas perdieron la vida en un atentado suicida contra esta misma mezquita.
El barrio, ubicado en el norte de Bagdad, es en estos días escenario de una de las peregrinaciones más importantes del calendario musulmán shiíta. La peregrinación de Musa Al Kazem, es una de las más populares y multitudinarias de Irak y fue retomada con fervor tras estar prohibida por Sadam Husein.
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