YANNANTUONI GANÓ EN RÍO CUARTO
Ayer había insinuado que estaba para pelear adelante. Y este mediodía cumplió. Fabián Yannantuoni (Honda Civic) dominó de punta a punta toda la carrera y consiguió una merecida victoria en un circuito exigente como Río Cuarto.
El rosarino, de 24 años, sabe de sufrimientos. Pero supo salir adelante. Lo demostró el año pasado, cuando dejando atrás una suspensión, retornó al TC 2000 y consiguió una emocionante victoria en San Rafael.
Pero eso ya es historia. Ahora, el momento es otro. Con el torneo empezado, se incorporó al Honda Racing, que buscaba un piloto para acompañar a Juan Manuel Silva y Martín Basso. El rosarino no defraudó. Empezó a devolver con un triunfo la confianza que le había depositado Víctor Rosso al elegirlo.
Yannantuoni se quedó con la carrera gracias a un inteligente planteo. Aprovechando un auto muy veloz, enseguida se escapó adelante. Lo que le permitió regular y manejar la diferencia pensando en las últimas vueltas.
Parecía que la victoria iba a venir sin sobresaltos. Pero en la vuelta 19 se encendió la señal de alarma. El despiste de Ezequiel Toia provocó la entrada del auto de seguridad. Toda la ventaja que Yannantuoni había construido se derrumbó en un instante.
Cuando la competencia se reinició, el planteo ya era otro. Había que aguantar. Y tratar de escaparse de un Ponce que quería llegar a la punta.
Atrás, pasaba de todo: Silva, Basso, Aventín y Ledesma peleaban duramente en el segundo pelotón. El líder del campeonato tuvo su premio. Terminó sexto y sigue manteniendo una cómoda ventaja en el campeonato.
La dureza de la carrera ya se notaba. Con polémica incluida. Furlan tuvo que abandonar luego de que un pedazo de piano se desprendió y rompió el radiador de su Mitsubishi. “Acá no se puede correr más”, disparó con bronca en los boxes. A Fontana le pasó algo parecido: una piedra dañó el piso de su auto y lo retrasó.
Hasta que llegó el momento de la definición. Yannantuoni, con mucho oficio, demostró su temple. Supo controlar a Ponce y se llevó un notable triunfo que reafirma, una vez más, que los malos momentos ya quedaron atrás. Y que tiene un enorme futuro por delante.
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