YENDO A LO SEGURO
Las remeras XL con la estampa “seguridad” no se usan más. Ahora quienes cortan las entradas con caras rudas llevan la inscripción (¿consigna?): “Prevención”.
Por eso se destacó el Gesell Rock, el primer mega festival después de la tragedia de Cromañón.
Fueron cuatro días con ambiente de examen y todo cobró relevancia: un punga durante el show de Pier adquirió el rótulo de “peligrosísimo”, una corrida entre pibes de 12 años sonaba a rebelión y encender un faso fue cosa de valientes. Durante el concierto de No te va a gustar, un intrépido intentó hacer flamear el brazo con un encendedor en la mano, delante de una seguidora de Bersuit que siguió sus acciones con cara de: “¡No tenés conciencia!”. El pibe lo apagó culposo. Todo fue tensión, mirar a los costados. ¿Las salidas? Bien identificadas (así tiene que ser siempre ¿no?). ¿La ambulancia, los bomberos? OK. Entre shows, un video indicaba las salidas, matafuegos, carpas sanitarias. Más de una vez fue silbado: muchos lo hubieran cambiado por la posibilidad de expresarse en un pogo, ausente en casi todo el festival.
La luz fue la gran protagonista: no faltó un segundo y en el escenario y el campo todo fue visible. Hasta el retorno del autocine lue go de cada recital, gracias al helicóptero que alumbraba el camino. Pero si los spots iluminaron a 40 mil personas, la tragedia Cromañón expandió su sombra. Casi todos los artistas mencionaron el suceso sumándose al dolor y algunos pidieron un minuto de silencio. El respeto fue casi total, interrumpido por un solitario grito (“¡Callejeros vive!”), que le siguió un rotundo “shh…”.
Abundaron las remeras y banderas de Callejeros y el domingo, donde debía tocar la banda de Villa Celina, se proyectó el video Una nueva noche fría. Hubo cantos, saltos, bailes y lágrimas. Y una consigna confusa, poco atinada, citada de una letra del grupo: “No olvidar, siempre resistir”.
Si la comunión rockera estuvo a media asta, la responsabilidad fue compartida. Un público agotado y extremadamente “preventivo” fue la constante. Del otro lado la mayoría de los músicos sacaron el pie del acelerador. Los que se animaron a ir a fondo fueron un inspiradísimo Charly García, Catupecu Machu, La Vela Puerca, Cielo Razzo y Las Pelotas que cerró un festival de clima enrarecido. Acaso un ensayo de todo lo que, de ahora en más, el rock tenga para hacer y decir. Continuará…
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