"YO MATÉ A PABLITO QUINTEROS"
Un adolescente de 15 años se presentó este viernes alrededor de las 17.30 en la subcomisaría 11° de barrio Nueva Pompeya y confesó ser el asesino del joven discapacitado Pablo Quinteros, de 23 años, muerto hace 87 días, el 21 de junio pasado en el Jardín Botánico de avenida Gorriti.
En aquel entonces, Pablo Quinteros –más conocido como “El pibe de las pelotitias”, porque siempre llevaba consigo pelotitas de tenis- caminaba por el Jardín Botánico con una banderita celeste y blanca en una mano y una radio en la otra, porque jugaría la Selección fútbol durante el Mundial de Alemania, cuando fue asesinado de un garrotazo en la nuca.
En el lugar del crimen quedó la banderita y la pelotita, junto al cuerpo de Pablo. Nada se supo hasta las últimas horas de quién lo había asesinado y por qué.
Los familiares organizaron marchas de silencio, los choferes de la línea 18 de colectivos -que Pablito frecuentaba- colocaron afiches con la imagen del joven discapacitado para que la gente no lo olvide, y los comerciantes, que eran amigos del joven, también lo recordaban diariamente.
Todos sentían la presencia de Pablo Quinteros en el barrio. Lo que produjo un estallido en la mente del joven asesino de 15 años. Quien no aguantó más la situación y el silencio que guardaba, y se presentó espontáneamente en la comisaría para confesar que él lo había matado.
Sólo un amigo y compañero de la escuela sabía que él era el asesino. Fue quien le dijo que se presente ante la policía y confiese, porque sino nunca más estaría tranquilo.
Ante la policía el asesino explicó el motivo. Según fuentes policiales, dijo que le pegó un palazo en la nuca porque Pablo le había dicho que le iba a contar a sus padres que se estaba drogando. Y que no era su intención matarlo.
También contó que al verlo tirado en el suelo se espantó y corrió hacia el fondo del Jardín Botánico, que vio a algunos empleados municipales, pero que ellos no alcanzaron a verlo, según las mismas fuentes policiales. Desde ese jueves 21 de junio de este años, el chico de 15 años no pudo dejar de pensar un día en Pablo Quinteros. No le contó lo ocurrido ni a sus padres, pero la imagen del “Chico de las pelotitas” lo perseguía hasta en los sueños.
El adolescente era vecino de Pablo Quinteros, no sufre alteraciones mentales, cursa el 8vo. año en una escuela pública de la zona, y vive junto a sus padres en Zavalla al 8.000 de barrio Nueva Pompeya.
“No aguantaba más”, le dijo al policía que escuchó su confesión. Estaba intranquilo con su conciencia y se presentó solo en la subcomisaría 11°. “No podía dormir de noche”, expresó.
Entonces la policía solicitó a sus padres a que se presenten en la dependencia policial. Y al relatarles lo que su hijo había confesado, su padre rompió en llanto.
Ahora, la jueza de Menores de la segunda nominación, Ana Elvira, dispuso que el joven asesino sea alojado en una dependencia del área de Seguridad Personal de la policía provincial, mientras decide su futuro.
Cabe señalar que, a pesar de haber manifestado que consume drogas, no cuenta con antecedentes policiales a ese respecto.
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