ZAFFARONI YA ES JUEZ DE LA CORTE Y ASUMIRÍA LA SEMANA PRÓXIMA
El presidente Néstor Kirchner firmó ayer el decreto que designa a Eugenio Raúl Zaffaroni como ministro de la Corte Suprema de Justicia. El jurista asumiría su cargo la semana próxima, una vez que su nombramiento se publique en el Boletín Oficial y que se le tome el correspondiente juramento.
El decreto lleva el número 932 y se compone de dos artículos: uno con la designación y otro de forma. Después de firmarlo, poco antes del mediodía, Kirchner y su jefe de Gabinete, Alberto Fernández, estuvieron reunidos con Zaffaroni en la Casa Rosada. Por la tarde, el jurista viajó a un congreso en Río de Janeiro; la semana que viene estará de nuevo en Buenos Aires.
Se espera que, entonces, Carlos Fayt —actual presidente de la Corte— ya esté notificado formalmente de la designación. El ministro adelantó ayer que el próximo lunes va a llamar por teléfono a Zaffaroni para acordar el día y la fecha de la jura.
Con la llegada de este penalista de 63 años, el máximo tribunal judicial del país volverá a quedar integrado por sus nueve miembros. Zaffaroni viene a ocupar la vacante que dejó libre Julio Nazareno, que el 27 de junio pasado renunció a su cargo para evitar el juicio político en el Senado.
La asunción de Zaffaroni no deja de representar un triunfo para el Gobierno: desde que asumió, Kirchner se trazó el objetivo de desarmar la llamada mayoría automática menemista, que Nazareno presidía. Es en este marco que el Senado ya suspendió al ex vicepresidente del tribunal, Eduardo Moliné O’Connor, y que Diputados iría ahora por el juez Guillermo López.
El primer vacío lo había dejado Gustavo Bossert: en octubre del año pasado renunció por “cansancio moral”. Fue luego de que fracasó en Diputados una acusación contra todos los miembros del cuerpo. En esa vacante, Eduardo Duhalde designó a Juan Carlos Maqueda.
El arribo de Zaffaroni tuvo una diferencia: Kirchner dictó un de creto de autolimitación —el 222/03— que modificó el sistema de elección de los jueces de la Corte. Desde este nombramiento, los candidatos deben sortear una audiencia pública con preguntas, previa difusión de todos sus antecedentes. Tras un inusual examen, la semana pasada el Senado le dio al Poder Ejecutivo el acuerdo que buscaba.
Fue por 43 votos a 16. Sin embargo, a pesar de la aparente holgura de los números, la votación tuvo su polémica. Así como los legisladores radicales votaron partidos, cada uno según su conciencia, muchos justicialistas lo hicieron a favor bajo presión, a pesar de que habían anunciado antes que preferían rechazar el pliego propuesto por Kirchner.
Zaffaroni es titular del Departamento de Derecho Penal de la UBA y docente de universidades de distintos países. Fue juez y camarista del Crimen, legislador porteño por el Frepaso y convencional constituyente. Vive en Caballito y es un excelente nadador.
En un principio, las críticas en su contra se centraron en algunos de sus fallos. Luego, en sus deudas previsionales como autónomo y en omisiones de cuentas corrientes en el exterior en sus declaraciones juradas. Pero luego se agregó un argumento: el tener como colaborador a un abogado, Jacobo Grossman, que en los setenta fue condenado por secuestros extorsivos.
Desde la votación, Zaffaroni no hizo más declaraciones públicas que la promesa de ser “lo más justo y correcto posible” en el ejercicio de su cargo y de pagar el Impuesto a las Ganancias, aunque los jueces son los únicos funcionarios públicos que no están obligados a hacerlo.
El despacho que va a ocupar en el cuarto piso del Palacio de Justicia ya está definido: es el que antes usaba la secretaría de la Corte a cargo de la investigación del atentado a la Embajada de Israel. En cambio, no está definido si el flamante ministro Zaffaroni designará nuevos empleados.
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