Zalazar: “El ‘mientras tanto’ ya lo tendrían que haber resuelto”
En la víspera se vivieron horas aciagas en la cárcel de Coronda. Es que se registraron dos hechos que alteraron las cotidianeidad del penal.
En primera instancia, en horas de la mañana, se constató la faltante de un interno. Se trataba de Claudio Javier Mansilla, de 28 años de edad, que purgaba una condena por homicidio. Según se supo, la pena concluía en octubre de 2012.
Debido a su buena conducta y a lo cerca que estaba de recuperar su libertad, el muchacho gozaba de permisos especiales de trabajo y circulación por el edificio carcelario. Los cálculos indican que de esos beneficios se valió para, cerca de las 10 AM, darse a la fuga.
Aún se desconoce cómo ganó la calle. Lo cierto es que se determinó al realización de un fuerte operativo policial para recuperarlo, que incluyó un cerrojo en todo el departamento en cuestión. Finalmente fue hallado en la zona de Desvío Arijón, dentro del baúl de un auto donde iba escondido. Conduciendo el vehículo se encontraba una mujer de 30 años, en compañía de otra de 29.
Una vez que se lo apresó, fue devuelto a la Unidad Penitenciaria Modelo mientras que las femeninas que colaboraron con la huída quedaron a disposición de la policía departamental.
Por la noche, en tanto, un hecho más doloroso se registró en el mismo inmueble. Pasadas las 22 hs., un guardia cárcel que cumplía su turno concretaba una revisión de rutina. Al acercarse a la celda de Lucas Iván González lo llamó por su nombre pero el interno no respondía.
Ante esta situación, el uniformado optó por abrir la reja para conocer la situación del muchacho. Grande fue su sorpresa cuando lo encontró tendido en el piso del cubículo del pabellón 14, en un charco de sangre. Los peritos que decretaron la muerte establecieron que tenía, al menos 30 puñaladas en diferentes partes del cuerpo.
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