ZOOTERAPIA PARA NIÑOS AUTISTAS
Paradigma si los hay del amor férreo y la compañía fiel, la consabida dupla perro-niño también tiene bondades terapéuticas: en el marco de la zooterapia se está trabajando con canes para mejorar cuadros de autismo infantil. Identificada hace medio siglo como dolencia, es bien poco lo que se sabe sobre las causas del autismo, que afecta a uno de cada cien niños en el mundo. La serie documental Planeta Médico le dedica a este tema su capítulo de hoy (a las 15 y a las 23, por Discovery Health, 53M, 60CV, 186DTV), grabado en el Hospital de Niños Pedro de Elizalde de Buenos Aires, que comenzó a aplicar esa técnica en 2001. En pocos lugares del mundo, en lugar de perros, se usan caballos o delfines.
Y allí van Christian Eleas y su madre, rumbo a la consulta semanal: el nene, de 6 años, sufre el síndrome de Asperger, una forma de autismo que lo inmovilizaba frente a otros niños. En las situaciones de juego Christian siempre miraba. Su única forma de comunicación estaba en las páginas de Mafalda, la historieta en la que se enfrascaba largas horas. La esperanza llega en cuatro patas: Kay, una perra de terapia, de raza labradora, que ayuda a los especialistas del Servicio de Salud Mental de la Ex Casa Cuna a tratar a niños con autismo. Jugando con ellos, simplemente, les enseña a interactuar con el mundo exterior.
Mirarse, conversar podrían parecer juegos intrascendentes para un chico corriente. Sin embargo, allí está la base de la destreza social, pilar del proceso de aprendizaje. Por carecer de esa habilidad, los chicos con autismo procesan la información de manera diferente: enfocan los detalles, sin capacidad de comprender el significado de las formas comunicativas. “A partir del juego con Kay, los avances de Christian fueron asombrosos”, cierra el envío el doctor Ariel Ortiz Lagarde. Grabada a luz, queda fijada la sonrisa de Christian a los abrazos con Kay, quien le supo abrir la puerta para salir a jugar.
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