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“Te amo, hijo mío": la mamá de Juanicar ingresó a la casa de Gran Hermano y emocionó con sus palabras
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El conmovedor encuentro se dio después de cuatro meses de aislamiento, en una nueva edición del Congelados.
La casa de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) vivió este martes uno de sus momentos más emotivos desde que arrancó la temporada. Roxana, la mamá de Juanicar, ingresó durante una nueva edición del Congelados y le reveló a su hijo algo que, según sus propias palabras, nunca le había dicho en toda su vida: que jamás la miró con juicio, que la amó sin reproches desde el primer día, y que eso, para ella, vale más que cualquier logro artístico que él pueda acumular.
Juani permaneció inmóvil, tal como exige la dinámica. Pero su cara lo decía todo: los ojos anegados, la mandíbula apretada, el esfuerzo visible por no moverse mientras su madre le hablaba desde el corazón frente a toda la casa y frente a las cámaras. Después de cuatro meses de aislamiento sin poder verla ni escucharla, el reencuentro fue una descarga emocional que contagió a gran parte de sus compañeros.
Roxana arrancó con una advertencia que ya anticipaba la profundidad de lo que vendría: “Venía pensando qué decirte. Hay muchas cosas que te dije, pero hay una que no te dije nunca”. Y entonces fue al hueso: “Les puedo asegurar a todos que este, mi hijo, jamás me miró juzgándome. Tuve muchas equivocaciones, cometí errores como todos los papás, porque no nacimos siendo papás. Pero este, mi hijo, me amó sin reproches toda mi vida, desde que lo tuve en la panza”. La voz se le quebró en esa última frase y ya no volvió a recuperar del todo la compostura.
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Lo que siguió fue un repaso de momentos concretos que pintaron la clase de hijo que Roxana ve en Juan Ignacio más allá de las cámaras y el juego. “Cuando vino con su bicicleta a verme, cuando yo estaba en uno de los peores momentos de mi vida. Cuando me dijo: ‘Ma, escuchá esta canción, porque esta es tu canción’. Cuando me acompañó cuando mi mamá estaba en una silla de ruedas y él venía conmigo”, enumeró, con los ojos llenos de lágrimas.
Roxana también habló de sus propias dudas como madre frente a las ambiciones artísticas de su hijo. “Tampoco a veces te creí. Cuando me dijiste: ‘Ma, quiero actuar, ma, quiero cantar’, yo te decía: ‘Juani, andá a estudiar, estudiá otra cosa’. Pero vos dijiste: ‘Ma, esto es lo que me gusta’. Y nadie te regaló nada. Todo lo hiciste vos mismo. Por eso sos lo que sos y quién sos”, reconoció, en una confesión que Juanicar escuchó sin poder moverse pero con las lágrimas corriéndole por la cara.
Uno de los pasajes más aplaudidos fue cuando Roxana describió la humildad con la que su hijo transita su carrera. “Hiciste una película, estuviste recibiendo un Martín Fierro y nunca, jamás, te escuché decir en esta casa: ‘Yo fui, yo hice, yo hago, yo tengo’. Desde la humildad. Porque Dios exalta a los humildes”, dijo. Y agregó que esa actitud es, para ella, la garantía de que lo que viene será todavía más grande: “Considero que vas a hacer mucho más en tu vida, vas a trascender, porque así sos”.
Antes de que el Big la llamara a retirarse, Roxana cerró con una oración que terminó de desbordarlo a él y a varios de sus compañeros: “Dios mío, bendícelo. Lo cubro en el nombre de Jesús y declaro tu victoria sobre él. Declaro que los días que pase en este lugar serán días bendecidos y serán días en donde verá tu gloria”. Y luego, más sencillo y más poderoso que todo lo anterior: “Te amo, hijo mío, te amo”.
Cuando el Big comenzó la cuenta regresiva para que Roxana saliera, ella todavía alcanzó a saludar a los compañeros de Juanicar. “Hermosos, todos tan lindos”, les dijo antes de cruzar la puerta. Leandro Nigro fue el primero en reaccionar cuando se descongelaron: “Qué hermosas las cosas que te dijo, guacho. Qué bueno, boludo. Qué hermoso”, le dijo a su compañero.
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El Congelados de Juanicar fue el segundo de la noche. Antes había entrado Santino, el hijo de Yanina Zilli, quien llegó con la canción Flowers, de Miley Cyrus y le transmitió el apoyo de toda la familia. “Estamos orgullosos de vos. Seguí así, seguí brillando, seguí siendo vos. Largá todo lo que tengas que largar, no te guardes nada acá”, le dijo. Yanina no lloró durante el Congelados, pero apenas se descongelaron recorrió la casa desbordada de emoción: “Gracias a Dios, gracias a la producción, gracias a mis hijos que estoy acá por ellos. Le sentí la piel en mi piel, le di un beso, le vi los ojos, le vi el alma. ¡Estoy feliz!”, gritó.
La noche, sin embargo, tuvo su cuota de consecuencias. Varios participantes hicieron ruidos, se rieron o se movieron levemente durante la dinámica, lo que le valió al grupo una sanción colectiva: la semana próxima competirán por solo la mitad del presupuesto semanal.

